Este viernes Venezuela fue suspendida del Mercado Común del Sur (Mercosur), acusada de no incorporar en su legislación interna una serie de normas previstas en el bloque de integración regional.

Ante esta situación, la ministra venezolana de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, calificó como “golpe de Estado” la suspensión de su país  y advirtió que seguirá como miembro del bloque de integración.

“Estamos en presencia de un golpe de Estado de la triple alianza”, denunció la canciller venezolana en referencia a Argentina, Brasil y Paraguay, con cuyos gobiernos se ha mantenido distanciado el presidente Nicolás Maduro, quien los ha descrito como “neoliberales y corruptos”.

Venezuela ingresó al Mercosur en 2012 aprovechando la suspensión temporal de Paraguay, tras la destitución del presidente Fernando Lugo.

El gobierno venezolano aseguró que había asimilado a su legislación 95 por ciento de las normas del Mercosur, pero los gobiernos de los países fundadores replicaron que no había asumido normas económicas y políticas relacionadas con el respeto a los derechos humanos.

Este viernes, a unas horas de que venciera el plazo impuesto por los socios del Mercado para la asimilación de las normas, Rodríguez envió una carta a sus colegas expresando que estaba en disposición de adherirse al acuerdo de complementación económica 18, clave para los convenios comerciales.

Según la Secretaría del Mercosur, a partir de 2012 Venezuela debió incorporar mil 227 normas aprobadas en el grupo, aunque 68 de ellas no requerían de adhesión obligatoria.

De las normas restantes, el gobierno de Caracas incorporó a su legislación 931 disposiciones comerciales.

Sin embargo, advirtió que quería negociar las 117 restantes, alegando incompatibilidad con su legislación interna. Agencias

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