El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco aprobó ayer un nuevo texto que ha incrementado el malestar de las autoridades de Israel con el organismo multilateral, pues en él se omite otra vez la vinculación judía a la denominada Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.

Después de que hace una semana el Consejo Ejecutivo de la Unesco, formado por 58 países, ignorase el vínculo entre el judaísmo y la Explanada de las Mezquitas (conocida en el ámbito judío como Monte del Templo), otro órgano de la organización, el Comité del Patrimonio Mundial, formado por 21 países rotativos, desató de nuevo la indignación de Israel.

El documento aprobado ayer mantiene a la Ciudad Vieja de Jerusalén en la lista de patrimonio de la Humanidad en peligro, critica la gestión de Israel y se refiere a la Explanada de las Mezquitas solo en su nombre árabe, el de Mezquita de Al Aqsa, y no como Monte del Templo, a cuyos pies se encuentra el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del judaísmo.

Un portavoz de la Unesco confirmó que la votación del Comité del Patrimonio Mundial fue promovida por Líbano, Túnez y Kuwait y fue aprobada por 10 votos a favor, 2 en contra y 8 abstenciones.

De este comité rotativo forman parte también Angola, Azerbaiyán, Burkina Faso, Croacia, Cuba, Finlandia, Indonesia, Jamaica, Kazajistán, Perú, Filipinas, Polonia, Portugal, República de Corea, Tanzania, Turquía, Vietnam y Zimbabue.

Se trata de “otra resolución absurda contra el Estado de Israel, contra el pueblo judío y contra la verdad histórica”, condenó ayer en París el embajador de Israel en la Unesco, Carmel Shama-HaCohen, quien, durante su intervención, tiró a una papelera la decisión escrita como símbolo de repulsa a la misma.

“No me voy a esforzar en romper en pedazos este texto de papel. No merece la pena. Será más sencillo y apropiado poner el documento donde merece: en el cubo de basura de la historia”, declaró en su visceral discurso.

Shama-HaCohen comparó también el texto aprobado con el de la resolución aprobada por la ONU en 1975, en la que se declaraba el sionismo como una forma de racismo, decisión que fue retirada 16 años más tarde.

El representante israelí recordó, asimismo, “las innombrables” resoluciones del Consejo de los derechos del Hombre de la ONU y de “otras ideologías diabólicas” que han querido destruir Israel y no que “no merece la pena” ni siquiera nombrar.

Las tensión de Israel con varios países de la Unesco ha venido creciendo por la omisión de la tradición judía en Jerusalén, a pesar de la intermediación de la directora general de la organización, la búlgara Irina Bokova.Bokova ya aclaró que “negar, ocultar o querer borrar las tradición judía, cristiana o musulmana pone en peligro la integridad del lugar”. Agencias

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