Entra octubre como un mes significativo para la Revolución. Como lo apunta nuestro Presidente Nicolás Maduro “Se va septiembre de Victorias y Esperanzas…llega octubre de Golpe de Timón, de Poder Popular, Comunas, de CLAP en expansión…Estamos Venciendo”. Porque en septiembre, a pesar de la ofensiva imperialista implementada en el ámbito externo e interno, destaca la victoria alcanzada por la diplomacia de paz de nuestra Revolución Bolivariana, Socialista, Chavista, ante las agresiones en el Mercado Común del Sur (Mercosur).

También la Patria triunfó en la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), realizada en el estado Nueva Esparta, donde asumimos como hijos de Bolívar y Chávez la presidencia hasta el año 2019 del segundo organismo internacional más grande del  mundo; y en la reciente victoria obtenida en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al derrotar con 88 votos a favor y 21 en contra, la propuesta de declaración presentada por Paraguay que pretendía cuestionar a nuestra Patria.

Triunfa Hugo Chávez, Guerrero de la Paz, en el amanecer colombiano que vive el hermano pueblo, con su acuerdo de reconciliación nacional y en la esperanza del cese cierto del capítulo de guerra que tanto ha llenado de dolor a nuestras naciones.

Triunfa también nuestro Comandante Eterno en cada provisión de bienes esenciales que llega a la familia venezolana a través de los CLAP, sin la nefasta intermediación capitalista y en cada semilla que crece de nuestra fértil tierra producto de la conciencia y el trabajo productivo de nuestros hombres y mujeres.

Hoy, como siempre lo ha sido, seguimos encarando las amenazas y las embestidas del imperio y sus seguidores endógenos, sus lacayos apátridas; y sin embargo, quién puede dudarlo, somos un pueblo en victoria.

Ahora bien, es octubre también un mes en dolor mayor, por el vil asesinato hace 2 años de nuestro Robert Serra y de María Herrera a manos de paramilitares colombianos, en el marco de la guerra híbrida que mantiene el imperialismo contra el pueblo, cuya cara más tenebrosa la constituye el asesinato selectivo de patriotas que luchan por el bien de su pueblo.

El crimen contra nuestra joven promesa de futuro y presente ejemplar, lejos de desmoralizarnos y quebrarnos, nos ha dado un aliento especial de vida y de empuje contundente, porque como lo dijo el inmortal Alí Primera: “los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”. Vaya nuestro compromiso redoblado hasta Robert Serra, por ahora y para siempre, como símbolo ya instalado de la alegría de vivir, la abnegación revolucionaria y el amor a la Patria.

Y es el amor a la Patria lo que nos lleva a dedicar el cuerpo de estas reflexiones al Golpe de Timón de Chávez, nuestro Comandante Eterno, quien en octubre también, pero de 2012, abre un nuevo ciclo de la gesta bolivariana que encabeza luego de la victoria del día 7 de ese mismo mes, para manifestarse como fiel portador de las demandas del pueblo y, como hombre dialéctico que entiende el papel protagónico que le ha confiado la Patria, reimpulsar el avance de un proceso político definitivamente independentista.

No es Chávez un político más que ejerce el gatopardiano papel de “cambiar para que todo siga igual” como lo sentenció el romano Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Es un Chávez empoderado y energizado por el amor y las ideas que nos dice después del triunfo del 7 de octubre: “El horizonte político abierto es el de la radicalización del proceso revolucionario, es decir, la construcción acelerada del socialismo venezolano, bolivariano, del siglo XXI”. En el Golpe de Timón, nuestro Comandante Eterno nos convoca, en este nuevo ciclo del camino hacia el socialismo, a “ser más eficientes en el tránsito, en la construcción del nuevo modelo político, económico, social, cultural,  de la revolución”.

Porque el Comandante Chávez está claro en que la revolución, hoy más que nunca, a pesar de tener conforme a nuestros clásicos pensadores una esencia económica, carece de fuerza si no es precedida por la revolución política: un estado de lucidez del pueblo donde este asume con todas sus fuerzas ser el arquitecto de su propio destino.

Insiste también Chávez en que en el tránsito hacia una nueva sociedad acecha la amenaza de los vetustos pero implacables sistemas ya instalados por el capitalismo, que siempre pretenderán dar al traste con las aspiraciones colectivas. Por eso señaló específicas experiencias históricas que, orientadas hacia el socialismo, terminaron fracasando por carecer del elemento popular que, pleno de hegemonía democrática, es quien blinda culturalmente dicho tránsito.

Entendimos en su momento que el Comandante Eterno se asumía, fiel a su conciencia de sujeto histórico protagonista de ciclos, como un servidor del pueblo que percibía sus demandas y expectativas, las sistematizaba con el ejercicio del aparato político y las devolvía al pueblo convertidas en logros concretos que daban expresión a la teoría. Era Chávez -es- un sujeto dialéctico.

Sin tapujos Chávez ejerció en el Golpe de Timón una crítica y autocrítica fuerte y plena de claridad revolucionaria. Hizo una revisión profunda del tema del Poder Popular, consecuente con la prédica anterior de imponer la hegemonía cultural del pueblo y concluyó que en Las Comunas, en el Poder Popular, reside el alma, la columna vertebral, de nuestro proyecto de liberación.

Y aunque hoy indudablemente hemos avanzado, creemos personalmente que nunca serán suficientes los esfuerzos que como dirigentes hagamos para transferir, definitivamente, todo el poder al pueblo. Es una tarea descomunal, pero inaplazable, aun en medio de la batalla que nos intenta imponer la bestia imperialista y sus mil mañas; y en cuya concreción también está inscrita nuestra independencia y soberanía plenas.

Esta tarea colectiva, que llevamos en el Morral de Los Sueños Infinitos de Chávez, sólo es posible cumplirla con el debate y el estudio apasionado, encendido, fraterno, constructivo y científico de los auténticos socialistas. No en vano en el Golpe de Timón, Chávez nos advirtió que el Socialismo, definitivamente, no es un nombre, un apellido, o un adjetivo que por decretarse cambie automáticamente la realidad. El Socialismo Bolivariano se construye y se organiza como se organiza una auténtica Revolución, lo decimos parafraseando a Lenin. Teoría y práctica revolucionaria para la consolidación de nuestro Socialismo del Siglo XXI.

Fiel a la toparquía robinsoniana, que es el poder del pueblo emplazado en la territorialidad concreta, Chávez nos ordena el injerto de experiencias productivas virtuosas que, con decidido acento social, socialista, irradien su prosperidad y productividad hacia sus zonas de influencia directa y generen la liberación del pueblo de toda forma de explotación. Hoy, en pleno combate contra la guerra económica, el legado de Chávez nos continúa llamando a ser eficaces, eficientes y productivos.

Chávez nos dijo: “Creo que en estos años hemos acumulado experiencia, hemos creado entes que no existían. Creo que hemos venido acumulando recursos, inyectando recursos y seguiremos haciéndolo. Creo que tenemos unos nuevos códigos; creo que tenemos una nueva arquitectura legal, jurídica, empezando por la Constitución; tenemos leyes de consejos comunales, leyes de comunas, economía comunal, las leyes de los distritos motores de desarrollo; pero no le hacemos caso a ninguna de esasleyes; nosotros, que somos los primeros responsables de su cumplimiento”.

Y nosotros hoy respondemos: Tenemos todo, Comandante Supremo, como parte de tu legado de amor por el pueblo venezolano. Por eso ahora, junto al Presidente Nicolás Maduro te garantizamos, así nos cueste la vida, que la tarea que iniciaste para lograr el vivo, efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagónico, será concluida en beneficio de nuestra Patria.

Adán Chávez Frías

@Adan_Coromoto

 

 

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