Lo que sigue es la reproducción íntegra de un artículo publicado por el Miami Herald en los que se detalla los vicios y truculencias en que incurrieron la Fiscalía estadounidense y la DEA para inculpar a los sobrinos de Cilia Flores.

En medios judiciales y periodísticos del norte se habla de que los flores podrían quedar en libertad en breve debido a las inconsistencias del caso que se fundamenta en dos informantes que son narcotraficantes y drogómanos. Además estos dos señores han recibido pagos por el orden de los 1,2 millones de  dólares por parte del gobierno de los Estados Unidos de América.

A continuación la transcripción del artículo aparecido el pasado 24 de septembre:

El caso judicial presentado en contra de los sobrinos de la familia presidencial venezolana, que parecía “cosa segura”, luce ahora más frágil luego de una audiencia de dos días y documentos judiciales presentados a continuación que revelan que las fuentes confidenciales clave de la fiscalía están lastradas por problemas de credibilidad.

Cuando Efraín Campo, de 29 años, y Francisco Flores, de 30, fueron encausados el año pasado por conspiración para entrar de contrabando 800 kilogramos de cocaína en Estados Unidos, el gobierno federal se jactó de que se trataba de un caso sólido: grabaciones encubiertas de una venta de droga a gran escala, supuestas confesiones de parte de los dos acusados, e informantes que luego dijeron que los primos se involucraron en el narcotráfico con objeto de hacer dinero para la campaña congresual de su tía, la primera dama Cilia Flores.

 

Pero ahora la fiscalía federal enfrenta cuestionamientos sobre el caso: sobre si las llamadas confesiones voluntarias fueron en realidad obtenidas por medio de coacción, sobre cómo los informantes se pusieron en contacto con los acusados, y sobre cuán creíble sería la palabra de los informantes, quienes admiten haber cometido acciones impropias mientras recibían dinero del gobierno federal de Estados Unidos, entre ellas oler cocaína y contratar prostitutas. Existen asimismo cuestionamientos sobre cuánto sabía la Administración para el Control de Drogas (DEA) sobre lo que estaban haciendo sus informantes.

“Si yo fuera ellos, yo estaría nervioso”, dijo David Weinstein, ex fiscal federal que supervisaba la división de narcóticos en la fiscalía federal de Miami, con respecto a los fiscales del caso. “Según van las cosas, el caso no se está poniendo mejor. Se está poniendo más y más débil”.

 

Se espera que el lunes la fiscalía y los abogados de la defensa presenten declaraciones contrapuestas sobre si el juez de distrito federal Paul Crotty del Distrito Sur de Nueva York debería suprimir las supuestas confesiones de los acusados y las grabaciones de audio y video de las reuniones de los informantes con los acusados, incluyendo imágenes de los acusados mientras manipulan supuestamente un bloque de cocaína.

Se espera que el juicio comience el 7 de noviembre.

El caso presentado en contra de los sobrinos de Cilia Flores, poderosa legisladora venezolana y esposa del presidente de ese país, Nicolás Maduro, está siendo observado de cerca en todo el hemisferio, mientras ambas partes se acusan mutuamente de corrupción política. El caso es visto en Estados Unidos en gran medida como una prueba más de los corruptos lazos entre el gobierno venezolano y el tráfico de drogas ilícitas. Pero el gobierno venezolano lo considera otro ejemplo de una feroz campaña estadounidense para desacreditar al gobierno de Maduro y sacarlo del poder.

 

Desde la época del presidente George W. Bush, Estados Unidos ha culpado por mucho tiempo al gobierno venezolano por no cumplir los acuerdos internacionales de narcóticos, pero el presidente Barack Obama ha tomado una posición más dura, y emitió este año una resolución presidencial afirmando que el gobierno y las fuerzas de seguridad de Venezuela estaban “involucrados o facilitando el narcotráfico”.

Ocho funcionarios venezolanos, ya sea presentes o del pasado, han sido sancionados por actividades de narcotráfico desde el 2008. En agosto, la fiscalía federal encausó al general venezolano Néstor Luis Reverol Torres, ex director general de la oficina de narcóticos de ese país, por participación en el narcotráfico. Reverol es ahora ministro del Interior del país.

Pero la fiscalía de Nueva York todavía no ha establecido una conexión directa entre los supuestos crímenes de Campo y Flores, con su poderosa tía o con Maduro. Además, la solidez de las pruebas con las que ellos cuentan parece debilitarse a medida que emergen más detalles.

La fiscalía alega que los acusados confesaron voluntariamente después del arresto. Los acusados afirman que los agentes les dijeron que nunca verían de nuevo a sus hijos si no cooperaban.

La DEA sostiene que un informante fue contactado por un funcionario venezolano con el mismo nombre que el hermano de Cilia Flores. Los acusados dicen que ellos fueron “entruchados” por los informantes que los contactaron sobre un lucrativo negocio de narcóticos, y que los informantes dijeron que ellos suministrarían los aviones, la cocaína y el comprador.

 

“Ellos fueron buscados y elegidos como blanco de una operación ‘encubierta’ de narcóticos, posiblemente por razones de pura política internacional”, dijo el abogado de la defensa Randall Jackson en una moción judicial solicitando que se revele la identidad de los informantes.

La semana pasada, la fiscalía tuvo que dar a conocer nuevos detalles sobre sus informantes de los que ellos mismos se habían enterado después de la audiencia. Los informantes, un grupo de padre e hijo conocidos como CS-1 y CS-2, respectivamente, también trajeron a las reuniones de venezolanos a un hombre no autorizado para hablar y para comprobar la calidad de la cocaína. CS-2 pagó el viaje del hombre usando dinero recibido de la DEA por un trabajo anterior. CS-2 prometió asimismo al hombre entre $50,000 y $100,000 si el supuesto negocio de cocaína tenía éxito.

Los dos han ganado $1.2 millones de parte del gobierno de EEUU por su trabajo encubierto, aun cuando continúan llevando a cabo grandes negocios de drogas no aprobados.

Depender de informantes confidenciales puede ser problemático, dijo el ex agente de la DEA Stephen Peterson, quien se retiró en el 2010 después de 30 años con la agencia. A los agentes no les queda otro remedio que esperar que los informantes se conduzcan apropiadamente, pero se trata de un negocio sucio, y la mayoría de los informantes solamente acepta hacer ese peligroso trabajo después de haber sido arrestados ellos mismos.

“La solidez de una investigación nunca es más fuerte que su eslabón más débil”, dijo. “Y los informantes son, sin duda alguna, el riesgo más grande en casi todos los casos”.

 

Pero demasiado a menudo la DEA tiene que depender de los informantes, especialmente en países donde las autoridades locales están poco dispuestas a cooperar.

Los abogados defensores, por lo menos los buenos, saben cómo atacar a los informantes porque ellos tienen poca credibilidad y carecen de entrenamiento sobre cómo reunir pruebas apropiadamente, dijo Peterson. La clave es no depender exclusivamente de los informantes y en lugar de eso buscar maneras de corroborar los hechos del caso por medio de introducir agentes y equipos de grabación.

Los informantes del caso, padre e hijo, grabaron varios encuentros sostenidos con los acusados durante los cuales supuestamente discutieron el negocio de drogas. Estas grabaciones todavía no han sido presentadas al tribunal.

 

Aunque la defensa ha tenido éxito en poner en tela de juicio la credibilidad de los informantes confidenciales, el ex fiscal federal Weinstein duda que el juez Crotty elimine las confesiones o desestime el caso antes de que vaya a juicio. Lo más probable es que el juez permita que el jurado evalúe la credibilidad de los informantes, en la eventualidad de que la fiscalía los ponga en el banquillo de los testigos en este punto, dijo Weinstein.

Pero afirmó que la fiscalía está probablemente evaluando en estos momentos si tendrá que ofrecer a los acusados un mejor acuerdo extrajudicial del que pudieron haber estado considerando hace unas pocas semanas.

“En este momento, la balanza se está inclinando del lado de los acusados”, dijo Weinstein.

COMPARTIR