La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, informó que el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva será candidato a la presidencia en la próxima disputa electoral.

Así lo destacó en una entrevista para la revista francesa L’Express donde Rousseff expresó: “La razón principal del golpe es impedir a Lula disputar la elección presidencial, ya que, todas las encuestas lo ubican como el líder más popular”.

“En las encuestas –a pesar de todas las tentativas de destruir su imagen– Lula continúa siendo la persona más querida, y puedo decirle que él va a disputar la próxima elección”, dijo Rousseff.

Asimismo, se dio a conocer que que la mandataria prepara, junto al Partido de los Trabajadores (PT), una carta dirigida al pueblo brasileño en un intento por recuperar la ofensiva contra el juicio político que se le sigue.

La sesión final del Senado que definirá el destino de la mandataria se realizará entre el 25 y el 27 de agosto, poco después del cierre de los Juegos Olímpicos.

Al hablar sobre el proceso de juicio político, Rousseff dijo que fue una profunda injusticia la manera en que fue apartada del poder y preguntó: “¿De qué estoy siendo acusada?”.

Sostuvo, también, que su crimen fue haber publicado decretos para obtener recursos adicionales para financiar los programas sociales. “¡Eso no es un crimen! Y yo no soy el primer presidente en hacerlo”, protestó, y recordó que el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso publicó 23 decretos similares durante su mandato, entre 1993 y 2001.

Rousseff también fue consultada sobre si no supo nada del esquema de corrupción en Petrobras, cuando fue ministra de Minas y Energía entre 2003 y 2005 y presidenta del Consejo de Administracion de la petrolera estatal entre 2003 y 2010.

Dijo que uno de los delatores de la llamada operación Lava Jato reveló que el esquema ocurrió desde 1972 y que es muy difícil de controlar lo que pasa en todas las negociaciones.

La agencia Brasil 247 dio un anticipo de la carta al pueblo brasileño, a la que tuvo acceso la revista económica Valor, que reedita la que lanzó Lula en las elecciones de 2002.

En el documento, Rousseff afirma que intentó reconciliar al país después de vencer en la más ajustada disputa presidencial desde la recuperación de la democracia, cuando asumió el programa de gobierno de la oposición y nombró al economista ortodoxo Joaquim Levy como ministro de Hacienda.

Sostiene que fue saboteada por la derecha y por las “decisiones-bomba” del Congreso, por lo que promete, si fracasa el juicio político en su contra y regresa al cargo, que retomará el programa que presentó en la campaña electoral, cuyo abandono fue calificado de fraude por sus seguidores y simpatizantes.

La defensa de la presidenta brasileña reiteró ayer, ante una comisión del Senado que analiza la posibilidad de someterla a juicio político, los mismos alegatos rechazados por mayoría en la Cámara de Diputados. Agencias

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