Ligeras lluvias y viento anuncian aquí la proximidad del potente huracán Matthew, cuya categoría cuatro mantiene en alarma ciclónica al Oriente cubano y a la población expectante ante su embate.

Sobre las 13:00, hora local, comenzaron tímidamente las precipitaciones, que se han tornado más copiosas, aunque las ráfagas de aire son de escasa fuerza.

Desde el radar meteorológico de la Gran Piedra se vigila al detalle la aproximación del ciclón, que de acuerdo con los más recientes pronósticos debe ingresar al territorio nacional por su extremo oriental, en la provincia de Guantánamo.

En su mayoría, las personas se han recogido en sus casas para esperar en familia esta circunstancia, al igual que los más de 250 mil santiagueros evacuados en unos 118 centros y refugios habilitados para ello, debido a que sus viviendas no ofrecían las condiciones necesarias.

Todo lo que debía hacerse se hizo con suficiente anticipación y de acuerdo con las orientaciones emitidas por el Consejo provincial de Defensa, en una de cuyas reuniones estuvo presente el presidente cubano, Raúl Castro. Por eso, aunque muchos han reprochado a Matthew su parsimonia, lo bueno de esa lentitud es que ha permitido adoptar múltiples precauciones sin el susto y la celeridad que han impuesto a última hora otros eventos, como en el nefasto caso de Sandy, cuyo impacto devastó a la urbe hace casi cuatro años.

En esta fecha se cumplen 53 años del paso del Flora por esta geografía oriental, con un triste recuerdo por sus cuantiosas pérdidas de vidas humanas y recursos materiales, debido a las inundaciones derivadas de la ausencia de los embalses necesarios, esos que hoy se distribuyen por cada una de estas provincias.

ymr/mca

COMPARTIR