Una enorme controversia se desató en Colombia por la revelación de que la estrategia de los defensores del rechazo del pacto de paz con las Farc-Ep en el plebiscito del domingo pasado se basó en tergiversaciones y en fomentar la indignación.

Así lo reconoció Juan Carlos Vélez, quien de cara al plebiscito fue el gerente de la campaña del Centro Democrático, partido de derecha radical que dirige el ex presidente y ahora senador Álvaro Uribe, quien se molestó por la revelación pública de su copartidario.

El acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), negociado durante casi cuatro años en Cuba, fue rechazado en el plebiscito con el 50,21 por ciento de los votos, frente a un 49,78 que se pronunció a favor de su implementación.

En declaraciones al diario “La República”, Vélez dijo que la campaña contra el acuerdo de paz “fue la más barata y efectiva de la historia”, reveló los nombres de las empresas que la financiaron y admitió que ni los propios promotores del “no” esperaban la victoria.

Según Vélez, la estrategia incluyó un fuerte uso de las redes sociales para no explicar el real contenido de los acuerdos y en lugar de ello fomentar la indignación.

“Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación”, dijo Vélez.

Interrogado sobre cuál fue el mensaje que difundió la campaña por el “no”, Vélez respondió: “La indignación. Estábamos buscando que la gente saliera a votar ‘verraca’ (enojada)”.

Asimismo, el político admitió que la campaña que dirigió incurrió en tergiversaciones del acuerdo de paz. “La República” le preguntó: “¿Por qué tergiversaron mensajes para hacer campaña?”, a lo que Vélez contestó: “Fue lo mismo que hicieron los del ‘sí'”.

Vélez dijo que los promotores del “no” usaron al máximo las redes sociales, lo cual facilitó la propagación de mensajes en contra del acuerdo, que buscaba poner punto final a 52 años de confrontación armada y ahora está suspendido por el resultado del plebiscito.

“Descubrimos el poder viral de las redes sociales. Por ejemplo, en una visita a Apartadó, (en el departamento de) Antioquia, un concejal me pasó una imagen de Santos y ‘Timochenko’ (el jefe de las FARC) con un mensaje de por qué se le iba a dar dinero a los guerrilleros si el país estaba en la olla (pobre). Yo la publiqué en mi Facebook y al sábado pasado tenía 130.000 compartidos con un alcance de seis millones de personas”, dijo.

Asimismo, relató que la campaña en la radio se realizó en función de los estratos socioeconómicos.

En el caso de las clases más deprimidas, la campaña apuntaba a que el Gobierno tenía planes de eliminar los subsidios para financiar el posconflicto.

Las revelaciones de Vélez no cayeron bien en las directivas del Centro Democrático, que aseguran que desde un comienzo se opusieron al acuerdo de paz “exponiendo argumentos”.

Las críticas desde todos los sectores generaron la salida de Vélez de esa colectividad.

A través de una carta, Vélez renunció y afirmó que no midió sus palabras.

“Ofrezco mi renuncia al partido, por el daño que pude haber causado con mis palabras imprecisas al calor de un momento de hondas emociones”, indicó.

Uribe reaccionó ante las declaraciones con un mensaje en Twitter en el que indicó que “hacen daño los compañeros que no cuidan las comunicaciones”.

Políticos que respaldaron la refrendación del acuerdo de paz en el plebiscito repudiaron las declaraciones de Vélez y algunos cuestionaron incluso la legitimidad del resultado del plebiscito.

La senadora Claudia López, de la independiente Alianza Verde, dijo que “es inaceptable que el ‘uribismo’ haya hecho deliberadamente una campaña para engañar a los colombianos”, aunque dijo que el resultado del plebiscito se debe respetar.

Además, la Fiscalía anunció que iniciará una investigación para determinar si las declaraciones de Vélez “constituyen una conducta punible a la luz de la legislación nacional”.

La campaña a favor de la refrendación del acuerdo de paz ha señalado que los opositores difundieron “mentiras” que no estaban en el pacto de paz, de 297 páginas, que muy pocas personas en Colombia admiten que leyeron en su totalidad.

Algunas de esas afirmaciones indicaban que los guerrilleros recibirían grandes sumas de dinero, mientras que en las clases populares circulaba el rumor de que si se votaba por el “sí” lo que en realidad ocurriría es que las Farc-Ep llegarían al poder con “Timochenko” como presidente.

Algunos miembros de iglesias cristianas han señalado que el día anterior al plebiscito varios pastores pidieron en sus oficios que se votara por el “no”, porque el acuerdo promovía las relaciones homosexuales, pues en un punto del pacto se decía que se debe respetar la diversidad sexual y que no deben ser tolerados los ataques contra la comunidad LGTBI. Agencias

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