Por Farruco Sesto

Mar de leva

Con el Congreso de la Patria debemos colocarnos en plena disposición de vencer. Sin vacilación ni debilidad alguna que puedan entorpecer el ánimo de combatiente. Pues es de una gran victoria de lo que estamos hablando. ¿Se acuerdan? Lo dijo con mucha seguridad el Comandante: ¡Unidad, lucha, batalla y victoria!

No se trata de optimismo contra pesimismo. No se trata de que nuestra percepción deba favorecer la imagen del vaso medio lleno, sobre el medio vacío. No. Es mucho más que eso. De lo que hablamos es de algo considerablemente más importante que el vaivén de nuestra pequeña subjetividad.

Se trata, eso sí, de escuchar con el alma a nuestra querida María león, María Leona, como la llamaba Hugo Chávez.

Tuve la oportunidad de estar presente en una intervención suya, durante una reunión de mujeres preparatoria del Congreso de la Patria, y aunque no me pude quedar hasta el final, salí de allí con el corazón encendido.

Dice María que debemos situarnos en la proyección histórica y planetaria de las luchas de siglos por la causa humana, para darnos cuenta de que estamos venciendo. Y de que, en consecuencia, todo lo que pensemos y hagamos, tenemos que impregnarlo con esa fuerte moral de victoria. El horizonte es nuestro, dice ella. Para allá vamos.

Todavía no han pasado 100 años desde que los trabajadores, campesinos y soldados, alcanzaron el poder político en una nación por primera vez en la historia de la humanidad. ¡Y cuanto no se ha avanzado desde entonces!

Vivimos en época de confrontación y crisis, ciertamente. Pero nos dice María León que debemos considerarnos privilegiados por ello. ¡Cuantas golpeadas generaciones del pasado no hubieran querido vivir en estos tiempos donde la lucha es fuerte pero, al mismo tiempo, el paisaje de la emancipación humana se abre para nosotros.

Dice María que ¡cuánto no hubieran dado para estar aquí, por ejemplo, los miles de compañeras y compañeros caídos en los 60 y 70 y en los años posteriores!

Pero están con nosotros, ¿no es cierto?, a nuestro lado, acompañándonos en la lucha, como lo está Chávez, sin dudar ni un instante de que la Revolución Bolivariana ya es irreversible.

¡Gracias, María, por tu palabra llameante!

farrucosesto@gmail.com
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