El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lamentó este lunes no haber podido cerrar la cárcel de Guantánamo, en el territorio ocupado de Cuba, un compromiso que adquirió en su primera administración. El próximo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha prometido mantenerla y ampliarla.

El líder estadounidense reconoció que “en lo que respecta a Guantánamo, es verdad que no he sido capaz de cerrar la maldita cosa por las restricciones que el Congreso nos ha impuesto. Lo que también es verdad es que hemos reducido enormemente la población reclusa”, en referencia a 100 personas que ya no están cautivas en esa cárcel.

Obama anunció que en los próximos dos meses podría haber nuevos traslados de prisioneros a terceros países hasta formalizar el traspaso de poder el próximo 20 de enero de 2017.

Sin embargo, explicó que “hay un grupo de gente muy peligrosa contra las que tenemos pruebas sólidas de que han cometido actos terroristas contra los Estados Unidos, pero por la naturaleza de las pruebas es muy complicado ponerlos ante un tribunal”.

La prisión estadounidense fue inaugurada en 2012 por la Administración de George W. Bush y de continuar en funcionamiento será  llenada de “tipos malos” como prometió el presidente electo de EE.UU., Donald Trump.

 

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