Nicmer Evans, politólogo y dirigente de Marea Socialista, estima que el diálogo no es el problema, sino la forma de lograrlo con reuniones “bajo la mesa”, aunque rescató que hay una mediación y la comunicación de los acuerdos.

Resaltó que faltarían los empresarios y los estudiantes además de otros sectores para que este proceso se complete. “Lo que está logrando es postergar un fenómeno de violencia social importante que se ha ido acumulando, lo que no sabemos si es una tapa de olla de presión o va a permitir de válvula de presión social”.

En entrevista al programa A Tiempo de Unión Radio, afirmó que del diálogo quedan por fuera los extremistas y los que no “se sienten representados”. Y aseguró que hay una “rebelión del polvo cósmico” cuando sectores que no están en los polos se han ido pronunciado.

Evans destacó que el documento firmado en el diálogo “sectores que rayaron en el infantilismo político de la ofensa para luego firmar un convenio de convivencia, donde dicen que se van a portar como muchachitos bien comportados cuando ya está desbordada la intolerancia, y entonces cada uno de ellos tratan de controlar a sus radicales que ya están institucionalizados como programas de televisión, de radio”.

Expresó que tiene “profunda desconfianza” en el diálogo porque falta la búsqueda de transparencia y hay sectores que no se sienten convocados.

Indicó que el lenguaje del acuerdo va a determinar la postura sobre la cual se ha desarrollado el debate. “El régimen político se sella con esos acuerdos en relación con una realineación de fuerzas que asumen batallar con un enemigo -en el caso de la guerra económica- que ahora queda por definir. El gobierno decía que era la MUD y la MUD que era el gobierno, se están reconfigurando los actores”.

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