Francisco Rangel Gómez

La escalada internacional contra Venezuela no es un invento, ni nos lo imaginamos los chavistas, es una realidad que incluso avizoran otras naciones con preocupación y asombro dentro del plano de la geopolítica; para nadie es un secreto que el imperio le tiene el ojo puesto a Venezuela y que tal situación se evidencia en la inaudita decisión de hacernos ver como una “amenaza inusual” para aquella ‘súper potencia’ que posee control sobre el armamento y sobre las guerras donde se emplea, pero que siente vulnerabilidad ante Venezuela.

Uno lo piensa y hasta pudiera soltar una carcajada, pero es más serio de lo que creemos. El hecho de que Estados Unidos ratificara la orden ejecutiva contra el Pueblo Venezolano deja abierta la posibilidad de un ataque, bombardeo, invasión y pare usted de contar cuántas cosas detestables para las que estamos a un paso, gracias a ese decreto que además celebra irresponsablemente un grupo desadaptado de la oposición.

Pero como nada es casual, reflexionemos solamente el trabajo que antecede a este decreto gringo contra nuestra Patria; dejemos la ingenuidad de pensar que la guerra económica es otro “cuento” del Gobierno y reflexionemos cómo coinciden los hechos: se crea una página web que nadie sabe quién la administra, pero sí sabemos que ha controlado la fluctuación del dólar con respecto a nuestra moneda, y por esa misma razón tiene controlada prácticamente toda la economía del país.

Desaparecen y aparecen artículos de los supermercados, generando angustia, compras nerviosas y finalmente el malestar necesario para producir un estallido social, que con esfuerzos titánicos hemos sofocado, gracias a la consolidación de la misión alimentación y al gran esfuerzo por fortalecer y expandir la producción nacional.

Y lo más sospechoso es que todo sucede después de la siembra de nuestro querido Comandante Presidente Chávez, el cuarto mandatario venezolano que se atrevió a preguntar por PDVSA y de estudiar la posibilidad absolutamente necesaria de que los ingresos petroleros tuvieran fines beneficiosos para el Pueblo, que siempre fue pobre en un país rico.

Nos creyeron débiles frente a este hecho fatal y se atrevieron a intentar desestabilizarnos, pero no lo han logrado y tampoco podrán. Cuando pudimos haber flaqueado salimos adelante, con la fuerza misma del Gigante que tantas veces vaticinó que intentarían golpearnos; frente a esas agresiones hemos respondido como se debe, con la unidad de los patriotas.

Seguiremos sorteando las amenazas que se ciernen sobre la reserva de petróleo más grande del mundo, mientras a aquella nación del norte solo posee reservas para un par de décadas, nosotros al menos en 200 años aun tendremos petróleo y eso es precisamente lo que buscan, tumbar este Gobierno que ha sido y será un hueso duro de roer, para poner uno entreguista, que les permita continuar enriqueciéndose de nuestro suelo como pasó durante tantas décadas.

Entendamos que la lucha no es entre rojos y blancos, tenemos un enemigo con intenciones bélicas con tal de conseguir su objetivo. Seamos cautos y sobre todo PATRIOTAS, porque las balas extranjeras una vez detonadas, no reconocen tendencia política.

Viviremos y venceremos

 

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