El líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, propuso hoy la celebración de un congreso extraordinario para noviembre, ante la insólita crisis interna que vive la principal fuerza de la oposición de este país.

 

Tras una reunión mantenida este jueves, los fieles al aún secretario general del PSOE anunciaron un Comité Federal para el sábado, con el objetivo de someter a votación unas elecciones internas el 23 de octubre y una asamblea extraordinaria el 12 y 13 de noviembre.

Con estas iniciativas, Sánchez intenta parar una inaudita conjura de importantes dirigentes de la centenaria organización que buscan su destitución, y que sean los militantes quienes se pronuncien sobre esta rebelión sin precedentes.

El cisma en las filas socialdemócratas gira precisamente en torno a la postura a asumir frente a los más de nueve meses de bloqueo político en España, tras dos elecciones -diciembre de 2015 y junio- que concluyeron sin un claro ganador.

La crisis en el PSOE, entre partidarios y detractores a un nuevo gobierno de Mariano Rajoy, se agudizó tras la reiterada negativa de Sánchez a facilitar la reelección del político conservador.

Aunque resultó el más votado en ambos comicios, el derechista Partido Popular (PP) no consiguió la mayoría requerida para poder gobernar en solitario, por lo que imploró una abstención del PSOE, segunda fuerza parlamentaria, que permita a Rajoy renovar mandato.

Mientras un sector de los socialistas aboga por permitir otros cuatro años del PP en el poder y, de esa manera, poner fin a la parálisis institucional que abocaría a unos terceros comicios, Sánchez apuesta por intentar un ejecutivo de cambio con el apoyo de otros partidos.

Su propuesta es liderar un gobierno de coalición con Podemos (centroizquierda) y el centroderechista Ciudadanos, tercera y cuarta fuerzas, respectivamente, en el Congreso de los Diputados, cámara encargada de designar al futuro mandatario.

Con el fin de defender ese proyecto alternativo al PP y enfrentar las voces disonantes en sus propias filas, Sánchez convocó a unas elecciones primarias para elegir secretario general el 23 de octubre, y a un congreso a comienzos de diciembre, que hoy adelantó para noviembre.

Su intención de celebrar cuanto antes esa asamblea choca con la estrategia de los críticos, quienes también quieren convocarlo, pero después de la formación de un ejecutivo en España y de la mano de una gestora que tome las riendas del partido.

Esa gestora tendría que decidir, entre otros asuntos, si respalda o no la reelección de Rajoy como presidente.

Los partidarios y detractores del líder socialista discrepan ahora sobre a quién corresponde la dirección del partido.

Tras la dimisión ayer de 17 de los 35 integrantes de la cúpula de la agrupación, los afines al todavía secretario general insisten en que siguen al mando.

ymr/edu

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