“¿Tienen memoria los estadounidenses? A veces lo dudo”, así comienza el ex subsecretario del Tesoro de EEUU, Paul Craig Roberts un artículo sobre las futuras elecciones en su país.
El analista destaca que los oligarcas ya han elegido a Hillary como presidenta, a pesar de los innumerables contratiempos que existen para que gane. Hay informes de que su personal ya está ocupando las oficinas de la Casa Blanca. Según Roberts, eso indica que su victoria está predestinada.

Donald Trump ha anunciado que no va a aceptar los resultados de las elecciones si parecen haber sido manipuladas. La prensa inmediatamente lo atacó por “desacreditar la democracia estadounidense” y “romper la tradición americana de aceptar la voluntad del pueblo”. “¡Qué absurdo! Las elecciones falsificadas son una tradición americana. Las elecciones son robados en cada nivel: de estado, local y federal”, insiste Roberts. © AP PHOTO/ DARIO LOPEZ-MILLS EEUU: crónica de un fraude electoral anunciado Recuerda el famoso caso del robo de votos de Chicago por el alcalde de Chicago Richard J. Daley para el entonces candidato presidencial John F. Kennedy. Un caso parecido tuvo lugar en 2000 cuando a  Al Gore le impidieron el recuento de votos en Florida. También se conocen las discrepancias entre las encuestas realizadas a los votantes y los resultados contados por las máquinas de votación electrónica, secretamente programadas. Según el analista, la prensa ha hecho todo lo posible para demonizar a Trump y cualquier mención de fraude electoral, porque saben que es un hecho: la elección será robada y los periodistas tendrán la tarea de encubrir el robo.Roberts también da un par de consejos a los votantes para el día de la elección. © AFP 2016/ RICK WILKING “La guerra es el único destino al cual nos puede llevar Washington” Primero, no hay que creer en las encuestas que dicen que Hillary está por delante. Los encuestadores trabajan para las organizaciones políticas y estas prefieren que Hillary gane. Segundo, no hace falta votar en la primera parte del día. El propósito de la votación temprana es mostrar a la élite gobernante cómo se perfila la votación. A partir de esta información, los oligarcas deducen cómo programar las máquinas electrónicas con el fin de elegir a su candidato predilecto.

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