Miles de combatientes iraquíes y kurdos –se calculan unos 40.000 hombres, apoyados por la aviación de EE.UU.– iniciaron ayer el asalto final para recuperar Mosul, la ciudad de Irak más grande bajo control del yihadista ISIS, en medio de fuertes bombardeos y combates, en el mayor operativo militar desde la invasión norteamericana de 2003.

En el primer día de ofensiva, las fuerzas iraquíes retomaron nueve pueblos al noreste de la norteña Mosul, el segundo mayor centro poblado del país y el lugar desde donde el líder del ISIS, Abu Bakr al Baghdadi, proclamó su “califato”, como denomina a los territorios contiguos bajo su dominio a ambos lados de la frontera sirio–iraquí.

En la operación para recuperar este bastión yihadista se juega la integridad territorial y el futuro de Irak, así como su capacidad para mantenerse unidos por sobre las diferencias sectarias entre la mayoría shiíta, que controla el gobierno, y la minoría sunnita, que desangran el país desde hace más de una década.

El objetivo es dar un golpe decisivo a la banda terrorista que reduzca su prestigio y capacidad de reclutar militantes en Irak y Siria, además de otros frentes como Libia.

“Hoy declaro el inicio de estas victoriosas operaciones para liberarlos de la violencia y el terrorismo del ISIS”, anunció el primer ministro, Haider al Abadi, en un mensaje televisado horas antes de iniciada la embestida contra los yihadistas.

Esta ofensiva se da un día después de que el ISIS perdiera la ciudad siria de Dabiq, el lugar reservado, según los yihadistas, para la batalla más épica, la del “juicio final”.

Sin Dabiq en Siria –reservada como escenario y puesta en práctica de la propaganda del ISIS– los extremistas, en clara situación de debilidad, afrentan ahora esta histórica ofensiva en Mosul, la ciudad más grande en su califato, capital de la provincia de Nínive.

El gobernador de la provincia, Nofel Hamadi al Sultan, dijo que la ofensiva será “el golpe mortal al terrorismo”.

Nueve poblaciones –ubicadas en la zona de Al Hamdaniya, situada en la línea de la ofensiva de Al Jazer, a unos 17 kilómetros al noreste de Mosul– fueron recuperadas ayer tras un intenso bombardeo aéreo y de artillería terrestre.

También iraquíes y kurdos bombardearon Bashiqa y otras áreas de Sahel Nínive, con el objetivo de irrumpir en la primera localidad, donde está desplegado un contingente de fuerzas de Turquía.

Pese al optimismo iraquí, el general estadounidense Stephen Townsend, comandante de las tropas de ese país en Siria e Irak, advirtió que la operación puede durar semanas o incluso más.

La alianza ofensiva con 40.000 combatientes (parte de un ejército total de 80.000 efectivos) supera en número a la milicia yihadista que cuenta con sólo 4.000 en Mosul y los alrededores. Pero éstos no sólo tendrían profundas trincheras en la ciudad, sino un sistema de túneles en el que pueden moverse sin ser detectados.

Además, las calles y los edificios están poblados con artefactos explosivos improvisados. Agencias

 

 

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