Exactamente en el minuto 73 de partido, un apagón dejó a oscuras el estadio Metropolitano de Mérida, durante el encuentro de Eliminatorias Suramericanas entre Venezuela y Brasil.

Venezuela perdía dos  acero y la verdad sea dicha no mostraba argumentos que previeran una recuperación del marcador.

La rabia y el chalequeo propios de la fanaticada criolla no se hicieron esperar. Ambas oncenas se fueron para los banquillo y allí hubieron de esperar unos 25 minutos hasta que llegó la luz.

Tanto criollos como brasileños se habían enfriado, a no ser por un cabezazo de Salomón Rondón diez minutos antes del pitazo final, nada sumó emoción a un partido sentenciaba otra mundial más sin la presencia de Venezuela.

 

 

 

 

 

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