Desde ya los licoreros están llorando, pues las cuentas no dan y ni siquiera diciembre los sacará de la crisis en que están metidos.

El sector licorero tradicionalmente el mes de diciembre vendía entre 20 y 25% del total de sus ventas anuales, pero las cosas pintan feo. La escasez de divisas ha impactado la existencia de licores tanto importados como nacionales.

Otro factor determinantes es el aumento de los licores: una botellita de Ponche Crema cuesta 5 mil bolos y la champaña más barata se consigue en 30 mil. Del güisqui mejor ni hablemos, pues un lavagallo cuesta más de 4 mil y una de 12 años cuesta barata 25 o 30 mil bolos y la conocida como etiqueta Negra en oferta se consigue en 120 mil. Los rones tampoco escapan de esta realidad y se consiguen desde 6 mil hasta 70 mil.

En cuanto a la cerveza, la preferida de los venezolanos, ya es incomprable: los precios oficiales de Regional señalan la caja más barata en 10 mil bolívares y la más cara en 16 mil; pero los detallistas difícilmente respetan esos precios.

Los venezolanos deben tomar una decisión que parece fácil: o comen o beben caña Lo sentimos por los licoreros por todo indica que la gente está haciendo lo correcto y han elegido alimentarse en lugar de embriagarse.

DF/

 

 

 

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