Escenarios de todo tipo hemos vivido y afrontado en estos años de construcción de Socialismo. Desde aquel POR AHORA del 4 de Febrero de 1992, pasando por el huracán bolivariano que se esparció por toda la nación alcanzando victorias indiscutibles, pero además, encarando con valor y dignidad, traiciones, engaños, saboteos, boicot, golpes de estado, hasta pasar por lo menos esperado: la muerte física de nuestro líder histórico; y aun así, continuar transitando el camino indicado y lograr otra victoria indiscutible cuando atendemos al llamado de Chávez de elegir a Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. De allí hasta este presente, continuamos haciendo historia, seguimos alcanzando logros importantes, aplicando las 3Rs al cuadrado que nos legó Chávez pero a la par, continuamos esquivando trampas y enfrentando los planes macabros que buscan solo una cosa: acabar con la Revolución Bolivariana.

La derecha criolla, de la mano con sus aliados externos, ha intentado poner a prueba nuestras convicciones como militantes chavistas. Nuestros estados de ánimo como la gran maquinaria y fuerza revolucionaria que somos permitió que en algunos momentos, esa derecha obtuviera victorias circunstanciales, que nos obligan a seguir analizando, rectificando los errores cometidos, a diseñar novedosas y eficaces acciones para seguir por el camino señalado por el Comandante Eterno y a trabajar con total entrega y lealtad hasta llegar al punto de no retorno de esta Revolución del pueblo y para el pueblo.

Esta reflexión me lleva al punto exacto que quiero traerles en este momento, y que lo he venido desarrollando en otros espacios, en diálogos directos con nuestro pueblo en actividades de partido y en las visitas a las diferentes comunidades; y se trata de ese renacer de la fuerza chavista que hemos venido experimentando, en el caso de Barinas, desde el pasado 29 de agosto cuando vestimos de ese rojo chavista reluciente la calle Camejo, para demostrar que somos efectivamente eso: Una Gran Fuerza Chavista en defensa del Legado del Gigante. Así como en nuestra tierra llanera, es lo que se siente a nivel nacional: el fortalecimiento del chavismo como filosofía de paz y vida.

Toda esta arremetida de la oposición nacional e internacional, traducida en la guerra económica, mediática y psicológica, definitivamente está caducando gracias a la conciencia de un pueblo que sabe que es el gobierno bolivariano el único empeñado en defenderlo y en continuar trabajando por su bienestar  y por desmontar de manera definitiva todos esos planes desestabilizadores que van en contra, no del gobierno bolivariano, sino en contra de todo el pueblo venezolano.

Es en esa lucha, cuando el pueblo se crece y, es en esa misma lucha cuando el militante socialista debe afianzarse en formación, organización y movilización permanente. El deber del militante socialista, ese fue el titulo de mi artículo anterior, y decía en parte de esas líneas que  ante las arremetidas de la derecha, los militantes del PSUV y los miembros del Gran Polo Patriótico, debemos seguir muy alertas, con mucha organización y con mucha conciencia revolucionaria, que debemos fortalecer nuestra capacidad de movilización, que sea una movilización permanente, lo que significa que nuestros equipos de trabajo deben estar todos los días en las comunidades, en lo que hemos denominado, el diálogo social cara a cara con cada compatriota. Es decir, debe ser un trabajo teórico-político continuo, no solo los fines de semana, no solo en los actos políticos y de gestión de gobierno; ese es un deber que debe cumplir el verdadero militante revolucionario para lograr mayor conciencia en el pueblo en general, y para que este a su vez, logre alcanzar una mejor organización y por tanto, estemos preparados como una gran fuerza chavista, patriota, bolivariana, para defender la revolución en el terreno que sea necesario.

Llamo una vez más a cumplir con nuestros deberes como militantes del socialismo de manera permanente, los retos cotidianos así nos los exigen. Es mucho lo que aún nos queda por hacer, y mucho además, lo que tenemos que defender.

En estos días, la oposición (al menos una parte de ella), ha mostrado un rostro de dialogo, de posible entendimiento por el bienestar del país. Es en ese contexto que celebramos la Declaración Conjunta “Convivir en Paz” dada a conocer el pasado 12 de noviembre, resultado de la continuidad del proceso de dialogo al que convocó nuestro Presidente Obrero.  En ella se plantea, y cito textualmente: “Queremos así, liderar una gran movilización nacional en favor de la concordia, del reconocimiento mutuo, y de la paz”.  Y también dice que “nos comprometemos, además, de forma solemne a que nuestras diferencias políticas solo tengan una respuesta en el estricto marco constitucional: un camino democrático, pacífico y electoral”. A la vez que señala que “nos comprometemos, asimismo, a reforzar de manera conjunta la defensa de nuestra soberanía y rechazar cualquier injerencia externa, del signo político que sea”.

Son mis deseos, como los de más del 80% de nuestros compatriotas, que verdaderamente podamos avanzar en ese camino, que seamos capaces de estar, en esta hora histórica de la Patria, a la altura que nuestro pueblo merece y espera. Nosotros estamos decididos a ello y lo hemos demostrado. Estamos listos para continuar trabajando por el bien colectivo. Es con el ejemplo que podemos combatir en los campos del entendimiento y demostrar que es nuestro método el más efectivo, que es nuestro sistema el más eficiente, el más humano; que es nuestro amor, el realmente fuerte y sincero.

Y aquí vuelvo a Chávez y al tema de este artículo cuando nos decía, precisamente en una actividad con la militancia del Partido Socialista Unido de Venezuela: “Si a mí no me doliera el dolor del pueblo, no podría seguir aquí, porque si no hubiera dolor todo sería mentira, seríamos unos farsantes porque ¿por qué el dolor? El dolor es producto del amor, del sentimiento, de la conciencia y es de allí de donde proviene en lo orgánico individual y digo orgánico porque, bueno, todos somos un órgano, un cerebro, los nervios, corazón: de allí es de donde proviene la fuerza necesaria para enfrentar lo que haya que enfrentar, ¡hasta la misma muerte si tuviéramos que enfrentarla una y quinientas veces para abandonarlo todo por ser útiles a nuestro pueblo! ¡Útiles! ¡Útiles! (…) Miren, ese es un valor, yo creo que el primer y más esencial de los valores éticos que cada uno de ustedes, que cada una de ustedes, que cada militante de nuestro partido debe cargar aquí (en la mente y el corazón) como una columna de acero, forjada en acero”.

Es el amor entonces, el valor más importante de un militante del socialismo, el amor hacia al pueblo, el amor hacía el prójimo; y no es solo un valor, también un deber agregaría yo. Tenemos el deber, como verdaderos militantes socialistas, de amar a nuestro pueblo, de amarlo, así como lo amó y lo sigue amando Chávez. Es el amor el que nos hace ser una gran fuerza chavista y lo seguiremos demostrando una y mil veces.

Adán Chávez Frías

@Adan_Coromoto

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