El Doctor José Manuel Briceño Guerrero, filósofo, escritor y profesor universitario, es recordado como uno de los más agudos y esclarecedores pensadores latinoamericanos del siglo XX y su paso al XXI. Supo leer la América toda y hacerla dialogar con la visión europea. Su recorrido por las letras, con ese gusto por las lenguas clásicas y modernas, le llevó a ser reconocido con el Premio Nacional de Ensayo (1981) y Premio Nacional de Cultura (1996), por su nutrida producción literaria, filológica y filosófica.

José Manuel Briceño Guerrero nació el 6 de marzo de 1929 en Palmarito, estado Apure, llanero de nacimiento y universal de formación. En 1951 egresó como Profesor de Bachillerato del Instituto Pedagógico Nacional; actividad que comparte con sus estudios en la Universidad Central de Venezuela y su práctica como profesor de idiomas. En 1953 conoce en Valencia a la joven francesa Jacqueline Clarac, con quien se casará y tendrán dos hijos. El país galo será la cuna de la formación de ambos.

Briceño Guerrero se titula en Lengua y Civilización Francesa en la Universidad de la Sorbona de París, Doctor en Filosofía de la Universidad de Viena; realiza estudios en la Universidad de Lomonosov en Moscú, y en la Universidad de Granada. En Venezuela fue profesor titular de la Universidad de Los Andes en Mérida, donde fundó –entre otros– el Seminario de Mitología Clásica, que le permitió por más de treinta años ininterrumpidos formar generaciones de jóvenes ávidos de conocimiento filosófico y del estudio del latín y el griego clásico.

De su amplia obra destacamos: ¿Qué es la Filosofía?; Dóulos Oukóon (bajo la firma de Jonuel Brigue); América Latina en el Mundo; El Origen del Lenguaje; La identificación Americana con la Europa Segunda; Discurso Salvaje; América y Europa en el Pensar Mantuano; Holadios, Amor y Terror de las Palabras; El pequeño arquitecto del universo, El Laberinto de los Tres Minotauros; Para ti me cuento a China; Los Chamanes de China; Dios es mi laberinto, entre otras obras.

El querido maestro J. M. Briceño Guerrero —un ser brillante, universal, buen amigo, solidario, optimista y de muy buen humor— vivió a plenitud y muere en Mérida el 31 de octubre de 2014, a la edad de 85 años, en compañía de su esposa, familiares y discípulos.

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