Colmado del pueblo chavista. Así fue como llegaron los restos físicos del luchador social Fabricio Ojeda hasta el Panteón Nacional, un acto de reivindicación a este líder revolucionario a 51 años de su asesinato.

Entre banderas, canciones y consignas el pueblo se movilizó desde distintas partes del país para llevar no solo los restos de Fabricio, sino también su legado de lucha.

Hace poco más de 59 años, antes de aquel histórico 23 de enero de 1958, cuando fue derrocada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ya Fabricio había emprendido un camino que logró sus objetivos: abrir paso a un sistema democrático en Venezuela.

Sin embargo, eso no fue lo que ocurrió, puesto que los años posteriores estuvieron marcados por décadas de represión al pueblo. Lo dice Tomás Rafael Pineda de 69 años de edad, quien recuerda con una memoria fotográfica ese 23 de enero.

“Teníamos esperanzas de que todo cambiaría, pero fue una traición lo que nos hicieron los puntofijistas. Los adecos y los copeyanos traicionaron el querer del pueblo, las ansias que teníamos de una democracia verdadera”.

Pineda reside actualmente en Valencia, estado Carabobo, pero vivió sus primeros 11 años en Caracas. Parte de esa experiencia la compartió este lunes con el equipo de la Agencia Venezolana de Noticias y en medio de lágrimas, narró: “Yo vivía en Puerta Caracas y conseguía camaradas muertos todos los días. Cuántos asesinatos, allanamientos, desaparecidos. Eso fue la cuarta República”.

Fabricio Ojeda, quien en diciembre de 1958 fue electo por el pueblo como diputado al Congreso Nacional, cargo al que renunció en junio de 1962, tampoco escapó del camino que esos gobiernos tenían preparado para los dirigentes de los movimientos de izquierda.

Por eso, el 20 de junio de 1966 fue capturado en La Guaira por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Sifa). Dos días después y en muy extrañas circunstancias apareció asesinado en su celda de prisión.

“Cuando Fabricio llegó al Congreso y se dio cuenta de que las cosas no eran como se las decían, renuncia y hace una carta muy hermosa, se va a las montañas a luchar por lo que él quería, que era la real democracia de la Patria”, contó Pineda.

En las afueras del Panteón Nacional también se encontraban Rafael y Denys Jiménez, hermanos provenientes de San Felipe, estado Yaracuy.

Contaron a AVN que no recuerdan, como Tomás, lo que pasó aquel 23 de enero de 1958, aunque sí la represión que vino después. No en vano, forman parte del colectivo Yumare Vive que rinde homenaje a los nueve dirigentes sociales asesinados durante la masacre de Yumare, hecho registrado el 8 de mayo de 1986 en el municipio Manuel Monge de Yaracuy.

“Así como Fabricio muchos fueron los asesinados. Mis familiares eran perseguidos, fueron torturados solo por ser revolucionarios y guerrilleros. En la masacre de Yumare había familiares de nosotros”.

Rafael Jiménez comentó que esa política de persecuciones cambió con la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia de la República, en 1999. Recuerda a Ojeda como un luchador revolucionario y celebra tener a un gran venezolano en el Panteón Nacional.

Oriundo de Boconó, en Trujillo, Fabricio Ojeda, político, periodismo y revolucionario, estuvo al frente de la Junta Patriótica (conformada por el PCV, URD y jóvenes revolucionarios de AD y Copei) que lideró el movimiento popular para derrocar a Pérez Jiménez.

AVN

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