El género transfronterizo de la crónica en la actualidad es un ejercicio en peligro de extinción dentro de los periódicos impresos o digitales, y no es una herramienta periodística que se aprenda en un semestre de las escuelas de comunicación, hay que dedicarle tiempo a su aprendizaje. Entre los periodistas, escritores e historiadores que se han convertido en sus mejores exponentes encontramos a: José Martí, Arístides Rojas, Ricardo Palma, Eduardo Galeano, Marta Rojas, el Inca Garcilaso de la Vega, fray Bernardino de Sahagún, Bernal Díaz del Castillo, Francisco López de Gómarra, José Oviedo y Baños.

Apenas soy un novato en la crónica por eso siempre busco libros relacionados con este tema, y en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FIVEN) 2016 Capítulo Barinas me compre el libro La magia de las crónicas (Alcaldía de Caracas, Fondo Editorial Fundarte, 2014), del maestro del periodismo Earle Herrera (San José de Guanipa, estado Anzoategui, 1949), aunque su currículum es harto conocido señalare que es profesor titular de la Universidad Central de Venezuela, poeta, escritor y periodista, además conductor del programa de televisión Kiosco Veraz, también ganador de varios premios de literatura y periodismo.

La primera parte del libro es un discurso esclarecedor de la génesis de la crónica, siguiendo con una crónica de las crónicas de Indias, y termina con un abreboca de los orígenes de la crónica periodística. Para mi resultó apreciable por el gran afecto que guardo hacia este género transfronterizo entre la literatura, la historia y el periodismo. La magia de la crónica debería leerse poco a poco para no perder ningún detalle, pero no pude y termine leyéndolo en un dos por tres.

“En la segunda parte de este trabajo nos referimos a las dos grandes ramas del periodismo: informativo y de opinión, y a la división generística en cada una de ellas” (La magia de la Crónica, página 136), en estas pocas palabras de Earle Herrera podríamos definir la segunda parte del libro, pero creo que va más allá, es una autopsia a la tendencia del periodismo informativo en el cual se dividieron los roles de lo que fue en el siglo XVIII , siglo XIX  y parte del XX el periodismo literario donde la crónica era uno de los géneros consentidos de los diarios.

La tercera parte es una breve recopilación de crónicas que me servirán y le servirán a cualquier principiante y enamorado de este género como guía, no como instrumento de calco, sino como herramienta de ayuda en la construcción de este tipo de textos.

En palabra de Earle Herrera la crónica es una recreación de la realidad, que si es buena y cumple con los elementos básicos (lenguaje metafórico, uso de recurso estilísticos y literarios, tono del relato: irónico, coloquial, humorístico, sin olvidar los silencios reveladores, entre otros), puede lograr la relación lector-cronista que se fortifica gracias a la personalidad literaria del autor, que viene a convertirse en su sello personal, relaciones que no entendía claramente hasta que empecé a leer la segunda parte del libro.

Mediante mi transitar por las páginas de este obra, que originalmente fue un trabajo de ascenso de grado vislumbre el multidiverso género de la crónica, que me ofrece herramientas para trabajar temas que antes ni los hubiera pensado, trabajar las distintas temáticas ya es una necesidad creativa después de leer La magia de la crónica, además este libro puede servir como guía para rescatar este género casi extinguido de las páginas de los diarios.

Escribir me dijo el poeta cubano Jorge Ángel Hdez es una suma de trampas que se van aprendiendo a medida que uno se inicia en esta empresa, y el libro La magia de la crónica y con mucho respeto hacia el trabajo de Earle Herrera debo decir que los textos que conforman esta obra son un manual de las trampas que se utilizan en los distintitos tipo de crónicas: políticas, deportivas, de arte, periodística, científica, entre otras, especialmente en la segunda y tercera parte. En ese sentido Herrera es un gran amigo porque comparte con los lectores de este libro unas mañas que ayudaran a todo el que las ponga en práctica.

Como ñapa (o regalo) durante la lectura conseguí comentarios interesantes sobre el escritor de un próximo ENTRE LIBROS que esta por publicarse, el Inca Garcilaso de la Vega y sus Comentarios reales, me está persiguiendo este escritor, ya es la tercera vez que lo nombran en tres libros distintos. En un trabajo anterior comente que uno no selecciona los libros que lee, ellos lo seleccionan a uno y este caso parece que lo corrobora, pero regresemos a La magia de la crónica.

¿Cómo definir a un cronista? “Sin ser un alquimista del verbo, un mago de la palabra, el hacedor de crónica nos va develando los secretos y encantos de lo cotidiano. Y cada efímero instante de la vida del hombre, logrará captarlo con su especial sensibilidad o percepción y expresarlo, con gracia o con humor, con fuerza o poesía, en el breve pero iluminador espacio de la crónica, esa llama de una vela, para decirlo con la metáfora de Gastón Bachelard, que reproduce en la escritura los instantes de la  vida, con sus cosas grandes y sencillas” (La magia de la Crónica, página 137).

Me volvió a ocurrir, ya no me queda espacio en este ENTRE LIBROS sobre La magia de la crónica, del periodista Venezolano Earle Herrera para seguir comentado mis opiniones. Me queda por decir que este libro personalmente me golpeo los horizontes conceptuales, me está obligando a estudiar más, y a crecer en el ejercicio de la crónica. Amigas y amigos lectores de ENTRE LIBROS espero disfruten este libro tanto como yo o más.           

Álvaro Samuel. Venezuela, Barinas 20 de septiembre 2016.

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