Por: Álvaro Samuel. latrincheranoticias.wordpress.com

Hace ya un par de meses, impartí un taller sobre la preparación previa a un círculo de lectura en una biblioteca, participaron solo algunos trabajadores de esa institución, los que tienen más años trabajando y están a punto de jubilarse. Lo peor del caso es que apenas pude ver a dos visitantes revisando algunos libros en las cuatro mañanas que duré impartiendo el taller.

En una biblioteca de Barquisimeto, Edo. Lara. Tenía que buscar información sobre el poeta Fran López, me dirigí a la sección de poesía larense, la cual encontré también sola, conseguí el libro de Fran titulado: Llegará el tiempo para no tener pena en este pueblo, magnífico libro de poesía, que no había sido sacado de la biblioteca ni una sola vez desde que fue llevado ahí para acumular polvo.

En un estudio hecho por el Cenal, encontramos la siguiente información: “Al examinar la asistencia a las bibliotecas se evidencia el bajo porcentaje de personas que asisten, pues el 80% de los encuestados declararon no asistir. Entre las personas que asisten, el 8,5% lo hace a bibliotecas escolares y universitarias y el 0,2% a las salas de lectura comunal”.

Las bibliotecas públicas se están convirtiendo en los nuevos cementerios, libros llenándose de polvo; hemerotecas donde ya no llegan periodistas arqueólogos de la información; salas infantiles que pocas veces y con mucho esfuerzo tienen algún grupo de niños; bibliotecarios que no les gusta leer y ya parecen fantasmas que cobran su quince y último sin recomendar un solo libro –claro también hay los preocupados que si promocionan la lectura pero son pocos-.

Muchas acciones he visto llevarse a cabo por bibliotecarios que salen a promocionar esos espacios, en actividades especiales sacan los libros a la calle para que los niños y adultos tengan contacto con ellos, y muchas cosas más hacen. ¿Y qué estamos haciendo nosotros? Yo nunca he sacado un libro prestado de las bibliotecas, por ahí empezaré, sacaré prestado y leeré un libro quincenal de la biblioteca, ¿Qué harás tú amig@ lector(a)?

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