“Tengo tanto tiempo que no como jamón”, es la frase que acompaña expresiones de resignación de muchos al ser interrogados acerca de la frecuencia con la que consumen alguna de las variantes de este producto, debido a la especulación de muchos comerciantes.

Se ha vuelto un hábito entre la población consumidora de proteína animal y sus derivados lácteos, la preferencia por aquellas presentaciones sometidas a procesos de preservación y con ingredientes añadidos.

Se hace referencia a las diferentes formas en que se comercializa el jamón de cerdo –y sus variaciones más recientes con el agregado de pollo y pavo–, mortadelas, salchichas y quesos, que van desde la presentación más natural hasta las más industrializadas: blanco, amarillo, tipo mozzarella, madurados, entre otros.

Dado que son productos manejados desde su producción hasta su comercialización por la empresa privada, en el último año han sido utilizados como elementos de artillería en contra del pueblo.

En un recorrido hecho por mercados municipales y supermercados se pudo constatar el aumento indiscriminado al que han llevado los empresarios a estos productos.

El jamón de pierna, uno de los más consumidos, solo en los mercados de Guaicaipuro y San Martín se encontró una marca poco reconocida con un precio por encima de Bs 8 mil el kilo. En las cadenas de supermercados Plazas, Central Madeirense y Unicasa el precio mínimo fue de Bs 13 mil 524 con 85 céntimos y el máximo de Bs 16 mil.

El jamón de espalda, por ser más económico que el resto de las variedades, se consigue poco.

“En el mes de diciembre la gente buscaba el de menor precio para no dejar de preparar el pan de jamón. Todavía estamos esperando la reposición del inventario”, comentó un vendedor.

En el mercado Guaicaipuro se vende en Bs 8 mil 900 el más barato. En los supermercados Unicasa y Central Madeirense está a disposición de los consumidores entre Bs 8 y 10 mil aproximadamente.

“Ni pensar en comer jamón de pavo. El más económico no baja de Bs 10 mil. Esto no se entiende”, dijo Yudi Fuentes, mientras señalaba el precio del kilo de mantequilla que alcanza Bs 15 mil.

Con los derivados lácteos ocurre lo mismo. Los de mayor demanda: merideño, coreano y santa bárbara están siendo vendidos entre Bs 6 mil 800, 7 y hasta 10 mil.

Con precios que van desde Bs 5 mil hasta Bs 8 mil, se consigue la mortadela en los establecimientos, lo que la ha convertido en una alternativa junto al consumo de requesón.

CCCS/

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