El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, volvió a arremeter contra su homólogo estadounidense, Barack Obama y, además, mandó al purgatorio a la Unión Europea tras sus críticas por su campaña contra las drogas, en la que han muerto más de 3.500 personas.

“Te puedes ir al infierno, señor Obama, te puedes ir al infierno”, afirmó Duterte durante una conferencia empresarial en Manila. Y también dijo, en referencia a la Unión Europea (UE), “tú puedes elegir el purgatorio”.

El mandatario dijo que Estados Unidos debió haber ayudado a su país en la campaña que impulsa contra las drogas en lugar de reprenderlo públicamente por las violaciones de los derechos humanos que presuntamente se han cometido.

Las críticas de Estados Unidos hacia la campaña de Duterte surgieron por el elevado número de muertes en operaciones policiales y ejecuciones extrajudiciales, que han superado las 3.500 desde su comienzo, cuando el mandatario comenzó su mandato, el pasado 30 de junio.

En otro discurso pronunciado poco después frente a la Asociación de Judíos de Filipinas, Duterte insistió en que Estados Unidos “había fallado” a los filipinos y se refirió al distanciamiento con la Casa Blanca que ha venido anunciando las últimas semanas.

Duterte también amenazó recientemente con incumplir los acuerdos militares firmados con Washington en abril de 2014, que posibilitan una mayor presencia militar estadounidense cerca del mar de China Meridional, una zona que Pekín se disputa con varios países, incluido Filipinas.

Para compensar este distanciamiento con su aliado tradicional, el polémico Duterte ha afirmado en varias ocasiones que tiene intención de estrechar lazos diplomáticos y comerciales con Rusia y China, a donde tiene previsto viajar el próximo 20 de octubre.

Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU han criticado abiertamente la campaña contra las drogas en Filipinas porque consideran que no se respetan los derechos humanos más básicos.

El mandatario filipino, sin embargo, se considera incomprendido y asegura que quienes le critican no son conscientes del alcance del problema que tiene su país con la drogadicción, que afecta a cuatro millones de filipinos, según cifras de la Presidencia.

Por ello, Duterte no deja de afirmar que matará a todos los drogadictos y narcotraficantes que haga falta para salvar a la próxima generación de filipinos. Agencias

 

 

COMPARTIR