El ejército indio lanzó hoy ”ataques quirúrgicos” en Pakistán contra presuntos centros de concentración de milicianos listos para infiltrase en territorio nacional con el fin de ejecutar asaltos.

 

El director general de operaciones militares del ejército, Ranbir Singh, anunció en conferencia de prensa la incursión al señalar que tuvo un carácter meramente defensivo.

‘Varios terroristas se habían posicionado en bases a lo largo de la Línea de Control (LoC, la frontera de facto en la disputada región de Cachemira) para penetrar clandestinamente y perpetrar ataques terroristas’, explicó.

Según el militar, la operación de las fuerzas armadas indias causó ‘un número significativo de víctimas entre las filas de los terroristas y de quienes tratan de apoyarlos’, señaló en alusión a las tropas pakistaníes.

La incursión culminó y no tenemos planes de ejecutar otras, pero nuestras fuerzas están totalmente preparadas para cualquier contingencia que pueda surgir, advirtió.

Aunque un comunicado del ejército pakistaní negó los ataques quirúrgicos e informó de intercambio de disparos en la LoC, reportó la muerte de dos de sus soldados.

Según la versión electrónica del diario The Times of India, que cita a fuentes de inteligencia, de 30 a 40 insurgentes fallecieron durante la ‘operación quirúrgica’, así como nueve uniformados pakistaníes.

Precisó que los bombardeos comenzaron pasada la medianoche y continuaron hasta la 4:30 (hora local) contra bancos fijados entre los 500 metros y los dos kilómetros de la LoC en suelo pakistaní

Este jueves, en la mañana, el primer ministro Narendra Modi se reunió con su gabinete de seguridad para analizar la situación a lo largo de la LoC.

Medios de prensa reportaron que el gobierno informó sobre la operación al presidente Pranab Mukherjee, a su segundo Hamid Ansari, y a numerosos ministros principales de diversos estados del país y líderes opositores.

La tensión entre ambas potencias nucleares escaló a raíz del reciente ataque de cuatro extremistas a una base militar india en la norteña localidad de Uri, que causó la muerte de 18 soldados.

Nueva Delhi responsabilizó a su vecino del asalto y advirtió de graves consecuencias, aunque Pakistán negó cualquier responsabilidad en el incidente.

Las autoridades de este país acusan a Islamabad de entrenar y financiar a los insurgentes islámicos que actúan en el norteño estado indio de Jammu y Cachemira, y de albergar campos de entrenamientos para ellos.

lam/rob

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