Los editores del New York Times corren el riesgo de una demanda e ir a la cárcel por publicar sin autorización la declaración fiscal del candidato presidencial republicano Donald Trump.

Según expertos, esto sería así debido a que la divulgación de una declaración fiscal sin autorización es un delito en Estados Unidos que se castiga con multas y prisión.

Bajo la ley federal estadunidense es ilegal publicar la declaración de impuestos de otra persona sin su consentimiento, un delito punible con hasta cinco mil dólares de multa y/o hasta cinco años de cárcel, además del pago de los gastos legales del injuriado.

Susan Craig, una reportera de la sección Metro del NYT, recibió el legajo de documentos de manera anónima en su cajón de correo el 23 de septiembre.

Ocho días después, tras haber confirmado su veracidad, el editor del diario, Dean Baquet, decidió publicarlos.

“El señor Trump, a través de un portavoz, no desmintió ni confirmó los registros de impuestos, pero amenazó con (tomar una) acción legal si los publicábamos”, relató Craig.

Cuestionada por la cadena ABC si temía una demanda de Trump, la reportera del Times desestimó la implicación:“La última vez que chequé, no era un delito checar tu correo”.

Baquet, el editor en jefe de The New York Times, había declarado la primera quincena de septiembre, durante un foro en la Universidad de Harvard, que estaba dispuesto a pelear y posiblemente ir a la cárcel para publicar las declaraciones fiscales de Trump.

Ciertamente, el editor del Times había armado un equipo especial dedicado expresamente al tema de los impuestos de Trump.

En el equipo se encontraba, además de Craig, el periodista de investigación David Barstow, ganador del Premio Pulitzer en tres ocasiones.

Barstow viajó a Florida para verificar la autenticidad de los documentos con Jack Mitnick, el excontador de Donald Trump.

Bob Woodward, director asociado de The Washington Post, coincidió en el evento con Baquet sobre el deber periodístico de publicar las declaraciones, según el recuento del foro publicado en su momento por The Boston Globe y donde participó además la documentalista Laura Poitras. Agencias

 

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