Los deslaves que acompañaron las inundaciones registradas en la madrugada del miércoles en Aroa, municipio Bolívar del estado Yaracuy, y que afectaron a 42 familias de sectores populares, fueron producto de la depredación forestal que existe en las cuencas de los afluentes naturales involucrados: Las Minas y El Tupe.

El gobernador de la entidad, Julio León, inspeccionó este miércoles los sectores afectados en el centro de Aroa y los barrios Carampampá, Las Pavas, El Samán, Negro Primero, Chupulún, Cementerio, y Las Flores, luego de lo cual ofreció una conferencia de prensa para detallar la situación.

Explicó que en las cabeceras de los ríos involucrados hay una grave deforestación, ocasionada por el desarrollo de ganadería de montaña, que afecta los bosques y genera la desertificación de los suelos.

Hace cuatro años y medio se registró una situación similar en la que los mismos afluentes desbordaron sus cauces y afectaron a las comunidades aledañas. Luego de ello, el Gobierno revolucionario ejecutó varias obras de protección hidráulica en los ríos, que evitaron eventuales inundaciones.

El gobernador mencionó que en esta ocasión se registró en una noche lo que llueve en todo un año, lo cual provocó que los ríos rebasaran los gaviones y demás estructuras de protección y se desbordaran. Pero, además, fue tan grande el desprendimiento de material granular de las cabeceras que se acumuló hasta un metro de lodo en las calles.

“Cuando se talan los árboles para sembrar pastos para el ganado se afecta de manera muy grave la protección natural que tienen las cuencas, produciendo el desprendimiento de sedimentos que con las lluvias se convierten en deslaves que van a parar abajo, a la población. Por eso en esta ocasión bajó tanto material en los ríos que pusieron en riesgo a todo el pueblo”, aseveró.

León apuntó que ya se ejecutan los trabajos de recuperación de las calles y se extenderán hasta el fin de semana con la utilización de maquinaria pesada. Las familias afectadas se atienden con medicamentos y alimentos, y se levanta un censo que servirá para determinar quiénes perdieron enseres o electrodomésticos durante la contingencia, para ser restituidos.

También se identificaron 15 viviendas que están en situación de riesgo, por lo que se propondrá a sus habitantes las desocupen para ser trasladados a nuevas casas que la Gran Misión Vivienda Venezuela ejecuta en el poblado.

Agustina Oviedo, habitante del sector Las Pavas, comentó que cuando comenzaron a escuchar el río y notaron que las aguas comenzaron a desbordar las protecciones hidráulicas comenzaron a preocuparse, “pero lo peor fue ver cómo comenzaba a rodar tanto lodo en las calles, realmente nos asustamos mucho porque recordamos la tragedia de Vargas de 1999”.

Roberto Martínez, del sector Parampampán, mencionó que nunca antes había visto una lluvia tan fuerte, “y gracias a Dios y al Gobierno revolucionario que hace cuatro años se construyeron las obras de protección, sino hubiese sido una desgracia”.

AVN/

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