La celebración del Congreso de la Patria, capítulo internacional, en homenaje al prócer Francisco de Miranda, ratificó el respaldo a la Revolución bolivariana y signó la semana noticiosa que concluye hoy en Venezuela.

En las conclusiones de ese foro, dirigentes sindicales, líderes estudiantiles, intelectuales y activistas por los derechos humanos de varios países condenaron la guerra mediática y económica que impulsa la derecha nacional y mundial contra el Ejecutivo.

La Declaración final del encuentro celebrado en Caracas señala además que las embestidas contra la nación suramericana son parte de una componenda para menoscabar su soberanía y debilitar la unidad latinoamericana.

El ataque contra la tierra de Simón Bolívar busca desestabilizar a macanismos integracionistas regionales creadas luego del “No al ALCA” en Mar del Plata 2005, donde Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva tuvieron un destacado rol, asegura el documento suscrito por representantes de 17 países.

La proclama denuncia que Venezuela es blanco de una acometida financiera por el único pecado de, además de poseer las reservas petroleras más importantes del mundo, pensar y articular un proyecto de nación y de continente, de cara a las mayorías populares.

Esa cita coincidió con la recordación del aniversario 200 del fallecimiento del prócer Francisco de Miranda, precursor de la emancipación de América y de la independencia de Venezuela.

En los actos centrales por la efemérides, el jefe de Estado Nicolás Maduro denunció que la derecha y la oligarquía de la región pretenden secuestrar el Mercado Común del Sur (Mercosur) y desaparecer a esta nación de ese grupo integracionista.

De ese modo se refirió a las maniobras de la diplomacia de Argentina, Brasil y Paraguay para evitar el traspaso de la presidencia pro témpore del Mercosur de Uruguay a Venezuela, que debió realizarse el 12 de julio.

También en los últimos siete días el mandatario declaró que la guerra mediática de la derecha nacional e internacional tiene el objetivo de construir una supuesta crisis social y asestar un golpe de Estado.

Para Maduro, el enfrentamiento a la guerra económica durante el segundo semestre de 2016 tiene una herramienta muy importante en la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro, iniciada esta semana para reordenar los procesos de producción y distribución en los sectores agroalimentario, farmacéutico e industrial.

De otra parte, el gobernante se reunió esta semana que cierra con el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, mediador en el proceso por establecer un diálogo entre el Gobierno y la oposición.

La propuesta de diálogo, en el cual Maduro ha insistido en sus últimas comparecencias públicas, particularmente con el presidente de la Asamblea Nacional (de mayoría opositora), Henry Ramos Allup, es apoyada por diferentes organizaciones internacionales.

Uno de los bloques internacionales partidarios del diálogo es la Unión de Naciones Suramericanas, que apoya la comisión integrada por Rodríguez Zapatero y también por los exmandatarios Leonel Fernández, de República Dominicana, y Martín Torrijos, y de Panamá.

Mientras en el país suramericano continúan las demandas de personas a las cuales les falsificaron su identidad o la de algún familiar, para que aparecieran en las listas entregadas por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD, en demanda de un referendo revocatorio presidencial.

En la semana que concluye, el guitarrista Alirio Díaz, embajador cultural venezolano, quien falleció el 5 de julio, recibió la orden post mortem Libertadores de la República Bolivariana en su primera clase Espada.

Los restos del artista fueron velados en la Casa Amarilla, sede de la cancillería, antes de ser trasladados para luego ser sepultados en su tierra natal, Carora (estado de Lara).

A Díaz también se le impuso de manera post mortem la orden Juan Francisco de León en su primera clase, por sus aportes a la preservación de la identidad cultural venezolana.

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