El presidente de la República del Ecuador, Rafael Correa, denunció este viernes que las embestidas de la derecha nacional e internacional contra los Gobiernos progresistas de la región, ejecutadas sin límites ni escrúpulos, alcanzan de manera descarada a la democracia.

“En el 2014 develamos ya una articulación internacional con estrategias, con recursos infinitos, con diferentes clases de acosos económicos y mediáticos, etcétera, pero nos quedamos cortos. ¿En qué sentido? En que (antes) había coaliciones, partidos de derecha con estrategias y con articulación nacional e internacional, pero que respetaban ciertos límites: la democracia, la propia integración. Hoy se han roto todos los límites, no hay límites ni escrúpulos”, advirtió en entrevista concedida a la agencia rusa RT.

Mencionó que eso no es otra cosa que la reedición del denominado Plan Cóndor, una estrategia injerencista e intervencionista de Estados Unidos en Latinoamérica en las décadas de 1970 y 1980 que se basaba en golpes militares para derrocar gobiernos y conformar regímenes y dictaduras proestadounidenses.

“Hay una judicialización de la política, golpes parlamentarios y se atenta descaradamente contra la integración. Hemos pasado de esa restauración conservadora, que era un adversario dentro de los límites democráticos, dentro del juego democrático, a algo que, insisto, no tiene ni limites ni escrúpulos y por eso le hemos llamado el nuevo Plan Cóndor, porque ya se trata de atentar contra la propia democracia y de atentar contra la propia dignidad de los dirigentes por estar en otra posición ideológica; se trata de la judicialización de la política, se trata de boicotear nuestras economías a como dé lugar, como en el caso de Venezuela”, dijo.

En ese sentido, mencionó que la clave frente a estas arremetidas está en la unidad, y mencionó que la necesidad de ello radica en la defensa de los logros sociales obtenidos en la última década.

“El balance es extremadamente positivo. Esta década que ha vivido América Latina es histórica. Nunca se había hecho tanto como ahora, nadie niega que falta mucho por hacer, pero está claro que nunca se había hecho tanto como ahora: la reducción de la pobreza, la reducción de la iniquidad, el rescate a la soberanía, de la dignidad, de tener presencia como región, todo eso que es bueno para las grandes mayorías, pero que molesta a muchos que tienen aún alma de vasallos, que hablan español, pero piensan el inglés y que (en estos años) vieron perder sus espacios de poder”.

Asimismo, llamó a los pueblos a la máxima conciencia y a evitar caer en el juego de la derecha y de las corporaciones mediáticas.

“No hay marcha atrás. Los procesos revolucionarios tienen esta conducta: se avanza, se retrocede un poco para avanzar aún más, pero nunca se devuelve al punto original de la América Latina de los 90, de la larga y triste noche neoliberal”, subrayó.

AVN

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