Francia vivió este martes su duodécima jornada de movilización social en cuatro meses contra el proyecto de ley laboral del gobierno que vuelve a ser debatida en segunda lectura por un parlamento hostil a esa reforma.

En el centro de París y otras ciudades francesas, los sindicatos que se oponen a la reforma habían convocado una marcha este martes como forma de protesta.

El ejecutivo socialista del presidente François Hollande y de su primer ministro Manuel Valls no posee  mayoría para hacer votar la ley, ya que parte de los propios diputados socialistas se oponen a ella, al considerarla demasiado liberal, mientras la oposición de derecha la rechaza por insuficiente.

Hollande aprobará polémica reforma laboral por decretoNo obstante, el gobierno socialista francés podría hacer uso del artículo 49-3 de la Constitución, un instrumento que permite obtener la adopción del texto sin el voto de los diputados, tal como ya lo hiciera en la primera lectura del proyecto, aunque enfrente una  revuelta en sus propias filas, y el ejecutivo se muestre exhausto tras estos cuatro meses de revuelta social que bate récords de impopularidad cuando queda menos de un año para la elección presidencial.

El gobierno francés explica que con esta reforma quiere combatir un desempleo endémico –superior al 10%– facilitando los contratos en un mercado laboral más flexible, mientras los detractores creen que solo aumentará la precariedad laboral.

Además de las manifestaciones, en estos cuatro meses de protesta se produjeron también huelgas en los sectores del transporte, de la energía y de la limpieza, con el temor de  perturbaciones durante la Eurocopa de fútbol, que ya llega al final con normalidad.

Aunque el presidente François Hollande aún no ha confirmado si aspira a un nuevo mandato, su impopularidad es tal que muchos se preguntan si puede a volver a ser el candidato de la izquierda en la elección presidencial de 2017.

Por su parte, el Partido Socialista se ha visto obligado a anunciar unas primarias para principios de 2017, para elegir a su candidato a la presidencia.

Pero varios observadores consideran inadecuado que Hollande, en su calidad de jefe de Estado, pueda someterse a tal primaria.Un antiguo candidato de izquierda radical a la presidencia en 2012, Jean-Luc Mélenchon (obtuvo entonces 11%) ya ha anunciado su candidatura a la presidencial de 2017, dividiendo aún más a la ya dispersa izquierda francesa. Agencias

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