Ballenas varadas en el norte de Chile acrecentaron la crisis de esta tendencia, que convocó a científicos a buscar las causas del fenómeno ya ocurrido en el sur del país con centenares de cetáceos encallados.

 

Ahora las alarmas se encendieron al ser encontrada una ballena muerta de raza Fin, la segunda especie mayor del mundo, en las rocas de la playa Agua de la Zorra, en la región de Coquimbo, a 460 kilómetros de esta capital.

La Fin tenía 14 metros de largo (puede alcanzar hasta 27 metros) y su descubrimiento llamó la atención de expertos del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).

De noviembre a marzo, explicaron los especialistas, llega al norte de Chile desde los mares australes la ballena Fin, que sigue en tamaño a la azul, y normalmente se radica en un área de ocho kilómetros en las islas Chañaral, Choros y Damas.

Se trata de una zona famosa por el avistamiento de ballenas, pingüinos, delfines y lobos marinos y se erige como reserva marina.

Durante 2016 ya son tres los varamientos de cetáceos en la zona, mientras que en 2015 se registraron seis: cinco cachalotes y otro ejemplar de ballena Fin, informó Sernapesca en un comunicado.

Los científicos opinan que el aumento de la población de ballenas en el área puede potencialmente hacer crecer el peligro de varamientos, sobre todo por la gran existencia del crustáceo Krill, que gusta mucho a los cetáceos.

El cambio climático es otra de las causas probables del arribo de tantas ballenas. Sernapesca afirmó que en 2016 ya se dio el avistamiento de por lo menos una decena de ballenas.

Aunque en las pesquisas se trata de determinar si la mano del hombre influyó de alguna forma en la muerte de los cetáceos, hasta el momento se descarta esa posibilidad.

Causas naturales, enfermedades o longevidad apuntan el caso d la ballena Fin, no así con las más de 330 de la especie SEI varadas en el sur de Chile.

Hubo otro caso de 70 ballenas varadas este año en la región de Aysen, también en el sur de esta nación.

mfb/ft

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