El director de Planificación del CSN, Carlos Padilla, indicó que la Planta Antímano de Caracas– la principal productora de cabillas de las 5 plantas de productos terminados que posee el complejo en el país– cuenta con una capacidad operativa de 1.500 toneladas por día.

Detalló que durante el transcurso de noviembre, la planta de Antímano ha despachado alrededor de 663 toneladas de cabillas para la GMVV, y que antes de que concluya el mes suministrará otras 700 toneladas más.

“La Gran Misión Vivienda Venezuela solicita en su mayoría cabillas, y el gran fabricador de cabillas de todo el complejo es la planta Antímano. Otras plantas también producen pero a menor escala,  porque tienen otras líneas de producción”, dijo en entrevista concedida a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

Padilla indicó que en esta industria se han producido más 80.000 toneladas de cabillas durante 2016 en la planta, y anunció que se proyecta llegar a las 100.000 antes de concluir del año, lo que supone un incremento de más de 50% en comparación con las 50.000 toneladas que se produjeron el año pasado.

“Venimos de una época dura por el fenómeno El Niño que afectó el sector eléctrico, pero a pesar de todo continuamos trabajando. Este ha sido un año más productivo que el año pasado”, destacó.

La Planta Antímano produce en la actualidad alrededor de 800 toneladas de cabillas al día de hasta siete tipos de grosor, que se destinan en su mayoría a la construcción de los urbanismos de la Gran Misión Vivienda.

El resto es vendida a comunidades organizadas, grandes constructoras y otras instituciones del Estado para el levantamiento de obras públicas.

La producción de cabillas en Caracas y Guarenas está condicionada la cantidad de acero que llegue de planta Casima (Bolívar) y Planta Barquisimeto, las dos plantas encargadas de producir acero (palanquilla) para la aleación con chatarra y otros elementos.

Impulso a las exportaciones

Padilla adelantó que el CSN se ha planteado como meta generar para el 2017 un estimado de 54 millones de dólares, por concepto de exportaciones de rubros siderúrgicos para la construcción y la industria.

En total el CSN prevé despachar al extranjero 30.000 toneladas de productos terminados, entre los que figuran cabillas, vigas, ángulos y mallas, y más de 80.000 toneladas de acero base como palanquillas.

“Tenemos el potencial de ser un importante generador de divisas para el país. Hemos elaborado planes de producción con miras al año 2017 que nos permita obtener las divisas que requerimos, y ser partícipes y colaborar con el Estado en la obtención de dinero en moneda extranjera”, indicó.

Detalló que el próximo año se estima una producción de 450.000 toneladas de acero por parte de las empresas de Puerto Ordaz y Barquisimeto, y 370.000 toneladas en productos terminados por las cinco plantas fabricadoras de productos terminados.

Refirió que el CSN ha hecho alianzas con empresas foráneas para facilitar la obtención de insumos que no se producen en el país y que son necesarios para sostener la producción.

Plan Chatarra

El director de Planificación del CSN, recordó que este año se puso en marcha el Plan Chatarra, que busca transformar en cabillas y otros insumos de acero los desechos ferroso y de acería que existen en el país.

Indicó que la idea del plan es capturar no solo a los pequeños vendedores de chatarra, sino también a los grandes generadores de chatarra como lo son el Ejercito venezolano y otras instituciones gubernamentales.

De acuerdo con el ministro de Industrias Básicas, Estratégicas y Socialistas, Juan Arias, el plan busca transformar en productos terminados cerca de mil toneladas de chatarra.

Padilla precisó que el CSN ha llegado a un acuerdo con la Industria Venezolana de Aluminio (Venalum), el Ejército y otras instituciones públicas “para poder captar los volúmenes requeridos para poder producir”.

“En el caso de Planta Barquisimeto se requieren 20.000 toneladas de chatarra al mes, y en Planta Casima otras 7.000 toneladas mensuales para continuar con las labores operativas”, dijo.

Al menos 1.500 personas conforman la red de chatarreros que dotan de insumos a los 15 centros de acopio y recolección que tiene el CSN.

Acero para el pueblo

El proceso de nacionalización del Complejo Siderúrgico Nacional, antiguamente conocido como la Siderúrgica del Turbio (Sidetur), comenzó en noviembre de 2010, a  petición de los trabajadores afectados por los abusos de los antiguos dueños, quienes en algunas plantas se habían negado a acatar las órdenes de la Inspectoría del Trabajo de cancelar los salarios caídos a su personal.

Durante la transmisión del programa Aló, Presidente número 366, el comandante Hugo Chávez,  anuncio que esta empresa, dedicada a la fabricación de productos de acero, pasaría a manos de todos los venezolanos.

Chávez planteó que la cabilla representaba  un rubro estratégico para el desarrollo nacional, y que Sidetur contaba con el 40% de la producción de este insumo, por lo que llamó a fortalecer la industria de la construcción con la nacionalización de esta empresa.

“Hay que ver en cuánto ellos nos compran el acero, que es el del pueblo y en cuánto venden las cabillas; bien caro”, enfatizó el líder socialista en esa oportunidad.

Dos años más tarde, en el 2012, el Ejecutivo aprobó dos créditos extras para concretar la nacionalización de Sidetur, que en la actualidad cuenta con siete plantas ubicadas en Caracas, Guarenas (Miranda), Valencia (Carabobo), dos en Barquisimeto, una en Lara y otra en Puerto Ordaz (Bolívar).

De las siete plantas, cinco se dedican a la fabricación de productos terminados como cabillas, cabillas, barras de acero, pletinas y productos de alambre, entre otros, mientras que las plantas de Puerto Ordaz y Barquisimeto se dedican, principalmente, a la producción de acero neto. Agencias

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