En México, cada año se consumen per cápita 180 litros de Coca-Cola, bebida azucarada que no sólo se asocia a la obesidad y la diabetes, sino también con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, señalaron asociaciones y especialistas.
Las autoridades sanitarias defienden la colaboración de empresas refresqueras y realizan campañas que aparentan promover la salud pública, cuando en realidad están desviando la atención del daño que provocan sus bebidas, centrando la atención en que el problema es sólo de balance energético, y promocionando la actividad física, aseguró Alejandro Calvillo Unna, de la organización El Poder del Consumidor.
En tanto, Enrique Gómez, de la Asociación Nacional de Cardiología de México, indicó que en el país cada año fallecen 150 mil personas por males cardiovasculares, de infarto al miocardio y enfermedades cerebrovasculares, es decir, más de la tercera parte de los mexicanos vamos a morir de esto y se estima que para 2030 casi la mitad de los decesos se deberán a estas causas, con un elevado costo social y económico.
Agregó que en la década pasada se incrementaron más del 100 por ciento los casos de diabetes tipo 2 relacionados con el consumo de bebidas azucaradas. “En la obesidad es igual, y esto va acompañado de los altos niveles de consumo de productos de este tipo.
A escala nacional se consume el doble de Coca-Cola que en los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En España, por ejemplo, toman en promedio entre 40 y 60 litros, igual que otras naciones europeas.
El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados informó el año pasado que, de acuerdo con cifras de la industria refresquera, a escala mundial, México es el país que al año consume más esos productos per cápita.

Consumo superior al de EU

Hasta 2012, cada mexicano consumía, en promedio, 176.2 litros de refresco al año, equivalentes a cerca de 483 mililitros por día, cifra superior en 85.9 por ciento al consumo promedio de un estadunidense (94.8 litros) o Reino Unido (47.5) y mayor en 694 por ciento al promedio mundial (22.2 litros).
Calvillo Unna afirmó que en 2015 se dieron a conocer documentos que demostraban que Coca-Cola había financiado a un grupo de académicos de la Universidad de Carolina para fundar el Global Energy Balance, que se enfocaban en señalar que la epidemia de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares no residía en lo que se bebe y come, sino en la falta de ejercicio.
“Meses después de ese caso, el International Life Science Institute México, financiado por la industria de alimentos y bebidas, organizó en el país un acto con investigadores estadunidenses para negar el impacto en la salud de las bebidas azucaradas y criticar el impuesto a estos productos; posteriormente el instituto local fue cerrado por decisión de ILSI Internacional.
“El financiamiento de la industria, como las refresqueras –señaló– se ha dirigido a negar la evidencia de los daños del azúcar en estas bebidas. Este es el caso de México, en que las refresqueras han pagado estudios para negar los efectos del impuesto en la reducción de consumo y tratar de evitar que esta medida fiscal sea implementada como se recomendó originalmente para tener una reducción mayor en consumo: un impuesto del 20 por ciento, es decir, de dos pesos por litro.”
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