Alberto Colmenares Machado y Abraham Flores Márquez fueron detenidos este fin de semana en Ciudad de México.

Este par de joyas que mancillan nuestro gentilicio integraban una banda dedicada al robo de quintas en Estados Unidos. La banda fue desmantelada por las autoridades norteñas el años pasado, pero los que quedaron por ahí realengos decidieron revivir la organización en la capital azteca.

Los, muy a nuestro pesar, compatriotas venezolanos fueron detenidos en pleno robo de un apartamento en la localidad de Santa Fe.

Sobre los malandros estos pesaba una orden de captura de Interpol por múltiples robos de quintas y apartamentos de lujo en Estados Unidos y México. Los bichitos se hacían pasar por empresarios, se instalaban en urbanizaciones elegantes, pillaban el movimiento de los ricachones y cuadraban sus crímenes.

Éstos estaban solicitados por la Interpol debido a los múltiples asaltos realizados en Estados Unidos. Según las pesquizas realizadas, Colmeranes y Flores llegaron a Ciudad de México a princio de 2016 y residían en departamentos en zonas exclusivas haciendose pasar por empresarios.

Cabe destacar que el modus operandi de la pareja era establecerse en la zonas durante unas semanas para conocer el movimientos de sus vecinos para poder ingresar y robar sus pertenencias.

No obstante, la semana pasada en Santa Fe llevaron a cabo su operación despojo, donde despojaron un apartamento donde lograron apoderarse de una caja fuerte y otros objetos de valor. Sin embargo, el sistema de seguridad de la vivienda se activo y envió alertas al celular de dueño del inmueble, pero la víctima pudo observar en las imágenes que los ladrones eran sus vecinos.

Gracias al sistema del circuito cerrado se pudo conocer que los asaltantes huyeron en dos vehículos marca Toyota y Mercedes Benz, y que durante el fin de semana los carros fueron capturados circulando en la colonia Roma.

Policías preventivos los detuvieron, quienes al revisar uno de los autos encontraron las pertenencias de su última víctima, entre las que se encontraban un reloj Rólex, otro Cartier, una cartera Louis Vuitton, joyas y dólares.

En el MP se descubrió que ambos formaban parte de una banda que fue desintegrada en Miami, Florida, en 2015.

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