El gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonsky, visiblemente excitado se dirigió a los medios nacionales e internacionales en rueda de presa hace apenas minutos.

Con su característico léxico limitado, armó una arenga que puede resumirse en una frase: amenaza de golpe.

El pronunciamiento llega con 24 horas de retraso y desde sectores de la propia oposición trascendió que esta se debía a la espera “algunos contactos de Estados Unidos”.

Capriles anunció “la toma de Venezuela” para el próximo miércoles, en la que “marcharemos hasta donde tengamos que marchar”. La frase en boca del mandatario regional debe prender las alarmas pues la última que se escuchó a Capriles arengar a sus seguidores, hubo varias muertes, incluso de niños, que lamentar.

Dijo no tener miedo y como la vez que llamó a “drenar la arrechera” y exhortó retador e insolente “échenle bola”.

Antes de ceder la palabra a Ramos Allup, anunció una sesión especial de la Asamblea Nacional

 

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