Para el catedrático Joao Sicsú la aprobación de la Propuesta de Enmienda Constitucional promovida por el presidente Michel Temer y que restringe por 20 años los gastos públicos significa, sencillamente, decir adiós al desarrollo de Brasil.

 

La denominada PEC 241 desmontará el Estado brasileño y sus políticas sociales por el simple hecho de que el país necesita más gastos per cápita en áreas como la salud y la educación y esta iniciativa propone lo inverso, explicó el profesor del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

El desarrollo brasileño, abundó Sicsú, consiste esencialmente en la construcción de un estado de bienestar social que no tenemos y esto depende de que haya un gasto real mayor por cada ciudadano, lo cual significará menos vulnerabilidad social y servicios de más calidad para la población.

Mas, lo que la PEC 241 propone es exactamente lo contrario: interrumpir el desarrollo y colocar al país en ruta de regresión, reafirmó el también ex director de Políticas y Estudios Macroeconómicos del Instituto de Investigación Económica Aplicada en un artículo publicado en el portal Vermelho.

La redacción final del texto de la enmienda, que impone un severo ajuste fiscal a Brasil en las próximas dos décadas, fue aprobada anoche por una Comisión Especial de la Cámara de Diputados con el respaldo de 21 legisladores y el voto en contra de siete.

De ese modo, quedó allanado el camino para que el pleno de la Casa vote en segundo turno la propuesta, probablemente el 24 o 25 de octubre, y de aprobarse remitirla al Senado, cuyo presidente Renán Calheiros dijo estar trabajando ya personalmente para acelerar su tramitación y poder promulgarla antes que finalice el año

En la primera votación en plenario, el pasado día 10, la PEC logró el respaldo de 366 parlamentarios, 111 estuvieron en contra y dos se abstuvieron.

Entre quienes se opusieron tenazmente a su aprobación estuvo el diputado del Partido de los Trabajadores (PT) Henrique Fontana, quien calificó la enmienda de Temer como la PEC de la desigualdad y la exclusión y sostuvo que la misma se basa en un diagnóstico errado sobre la situación fiscal de la nación.

Aplicar este tipo de política de austeridad para enfrentar la crisis no resolverá el problema económico del país ni el desempleo; por el contrario, los agravará, advirtió el legislador petista y remarcó que ampliar el ‘austericidio’ es condenar a Brasil a un eterno ajuste que en nada recuperará la estabilidad fiscal.

En ese sentido, el economista Guilherme Delgado insistió en que la propuesta de Temer resulta ‘bastante dañina’ por no tratarse de una política fiscal de corto plazo, sino de una política estructural que modifica la Constitución en su esencia al alterar los artículos quinto, que trata de los derechos individuales y colectivos, y sexto, que declara los derechos sociales.

Al fijar un techo para los gastos primarios, y no para los financieros, la PEC 241 introduce el principio de la ‘canibalización’, según el cual los sectores más frágiles serán ‘canibalizados’ por los potencialmente más fuertes en su representación congresual, alertó Delgado en declaraciones al portal del Instituto Humanitas Unisinos.

Por otra parte, y según la apreciación del ex vicepresidente del Banco Mundial Francois Bourguignon, si como consecuencia de la enmienda los gastos primarios del Gobierno disminuirán desde cerca de un 20 hasta alrededor de un 15 por ciento del PIB ‘Brasil se va a equiparar a países menos desarrollados, como los africanos’.

Esta será una reducción extremamente severa y entonces el verdadero problema consistirá en escoger dónde se realizarán los cortes presupuestarios, si en educación, salud o infraestructura, advirtió Bourguignon citado por el portal falandoverdades.com.br.

Otro especialista mencionado por la propia fuente, el investigador Stéphane Straub, fue también claro en sus valoraciones sobre la propuesta de enmienda al subrayar que reducir en esas proporciones los gastos gubernamentales en un país donde los servicios públicos son todavía claramente deficientes parece ‘una medida bastante violenta’.

Solo en el sector de la salud, y de acuerdo con estimados del Instituto de Investigación Económica Aplicada, la puesta en práctica del nuevo régimen fiscal establecido por la PEC 241 traerá aparejadas pérdidas estimadas en 743 mil millones de reales (más de 228 mil millones de dólares) en las próximas dos décadas.

Según un informe de 2015 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad el sector público en Brasil invierte de cuatro a 11 veces menos por habitante que otros países donde buscan garantizar la atención pública y gratuita de su población, recordó el ex ministro del ramo Alexandre Padilha.

Es por eso -enfatizó- que ‘esta decisión es mortal para la salud’.

Si como prevé la PEC 241, Brasil logra superar la crisis y la economía vuelve a crecer, pero esto no significará más inversiones en educación, salud, viviendas y un aumento del salario mínimo, entonces los frutos de ese crecimiento beneficiarán solo al uno por ciento de la población que tiene hoy en sus manos los títulos de la deuda pública, deploró.

Moisés Pérez Mok

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