En las principales ciudades del país comienza a verse un bajón en los precios del queso, la carne, la ropa y pronto alcanzará a otros rubros. En barinas deberían a comenzar a bajar lo precios en los próximos días, a menos que los comerciantes estén dispuestos a pederlo todo. La razón es muy sencilla: “apenas se está rotando máximo un 20% del capital invertido, pues si se invierte, por ejemplo, en 100 piezas, en tres meses solo se vende a lo mucho 20 o 30 piezas”, declara un comerciante marabino al diario Panorama.

La situación es más complicada para quienes comercian mercancías perecederas, pues corren el riesgo de perder la totalidad de su inversión. En Caracas, el mercado de Chacao, un centro de compras de la clase media capitalina y famoso por sus precios tradicionalmente por encima de la media, ya se observan bajas considerables principalmente en los quesos. En algunos caso la baja fue de 30 y 40 por ciento.

Otro factor que influye en la baja de los precios es la cultura del consumidor, indica Orangel Ponte, especialista en hábitos de consumo. Según Ponte en Venezuela los consumidores no son conscientes del poder que tienen. Ellos son capaces de lograr el alza o la baja de precios solo con decidir comprar o no lo que ofrecen los comerciantes.

En el mercado La Carolina deberán ajustar sus precios o pronto comenzarán a mermar los clientes, eso está pasando en todas las ciudades del país, sentenció Ponte.

Ante este nuevo escenario de desaceleración, el economista y director de Econométrica, Ángel García Banchs, explicó al diario Panorama del estado Zulia que estos “resultados confirman lo que tiempo atrás pronosticamos: mercancías se enfriarían por el divorcio entre tasa de cambio y salario”.

El economista argumentó su afirmación con una encuesta que realizó a través de su cuenta en Twitter. Ante la pregunta de qué harán si no logran vender como antes en sus negocios, con más de 1.300 votos, un 47% afirmó que tendrán que bajar los precios de sus productos para poder seguir vendiendo. “La gente ahora sí está clara. No viene hiperinflación, sino desaceleración de la inflación y caída del dólar negro (…) porque las mercancías ya no se venden, y el salario real colapsó”.

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