Un informe de la Presidencia de Estados Unidos cuestiona el compromiso de Colombia en la lucha contra el narcotráfico.

Caracas, 16 Sep (DF).- ¿Quién necesita enemigos con amigos así?, habrán pensado las autoridades de Colombia al leer el memorando que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le envió a su secretario de Estado.
En él, Trump dice que su gobierno consideró seriamente designar a Colombia, su principal aliado en América Latina, como un país que ha demostrado haber fracasado en el cumplimiento de sus obligaciones en el marco de acuerdos internacionales sobre la lucha contra el narcotráfico.
¿Qué efecto tendrá el proceso de paz con las FARC en el narcotráfico colombiano?
Un triángulo de drogas, armas y violencia:
¿Cuál es el argumento? “El extraordinario aumento de los cultivos de coca y producción de cocaína en los últimos tres años”, dice el documento fechado este miércoles 13 de septiembre, “incluidos los cultivos récord de los últimos 12 meses”.
¿Por qué no lo hizo entonces? “Porque la Policía Nacional de Colombia y sus Fuerzas Armadas son socios cercanos en hacer cumplir la ley y en temas de seguridad de EE.UU. en el hemisferio occidental, están mejorando sus esfuerzos de incautación y han reiniciado parte de la erradicación que se había reducido significativamente a partir de 2013”, dice el informe.
¿Alivio para Colombia? No. Trump termina el documento asegurando que dejará la opción abierta de designar a Colombia como país fracasado en la lucha contra el narcotráfico si no muestra un “progreso significativo” en la reducción de cultivos de coca y producción de cocaína.
El gobierno colombiano, desde más de un frente, salió a responder al mandatario estadounidense.
Un soldado colombiano avanza en un cultivo de coca de la zona de Nariño mientras un avión arroja pesticidas.
El Ejército colombiano lleva años siendo uno de los grandes aliados de Estados Unidos en América Latina.
El vicepresidente Óscar Naranjo, general retirado de la Policía que durante años combatió el narcotráfico en coordinación con EE.UU. dijo: “Una relación histórica basada en éxito, basada en confianza, no se puede destruir de un momento a otro”.
A través de un comunicado difundido por la Cancillería, el gobierno colombiano insistió en la corresponsabilidad frente a la problemática de las drogas: “Las autoridades de los países consumidores tienen una responsabilidad fundamental con sus conciudadanos y con el mundo de reducir el consumo y atacar las organizaciones de tráfico y distribución en sus propios países”.
“En materia de intersección”, sigue el comunicado, “por cada 44 toneladas de cocaína que se incautan en Colombia, en la frontera sur de EE.UU. decomisan una tonelada”.
La mayoría procede de Colombia. La Cancillería recordó además que hace ya más de 30 años que el país demuestra su compromiso en la lucha antinarcóticos, “pagando un muy alto costo en vidas humanas”.
Pero, ¿de dónde sale la amenaza de Trump? ¿qué ha ocurrido?
De acuerdo con un reporte de esta semana de la DEA (agencia estadounidense dedicada a la lucha antinarcóticos), en 2016 el 92% de la cocaína incautada en el territorio continental de EE.UU. era colombiana.
Más aún, sigue el documento, tras una caída del 53% en los cultivos de coca en Colombia entre 2007 y 2012, se registró un incremento del 134% entre 2013 y 2016.
Para el gobierno estadounidense, a fines de 2016 había 188.000 hectáreas sembradas con coca en Colombia. Para Naciones Unidas, que usa otra metodología (y cuyas cifras son las oficiales para el gobierno colombiano), eran 146.000 hectáreas.
Pero en todo caso ambos registraron un enorme incremento en los cultivos.
Como causa del incremento la DEA menciona varios factores. En primer lugar la suspensión de la fumigación aérea en octubre de 2015 (por potenciales riesgos a la salud), que muchos consideran no es la principal causa del aumento, pero que EE.UU. ha criticado vehementemente.
También hubo, dice la DEA, una caída de dos tercios en el presupuesto para erradicación manual desde 2008.
El acuerdo de paz con las FARC contempla medidas para la erradicación de los cultivos de coca.
Además, el acuerdo de paz con las FARC, que incorpora un punto de sustitución de cultivos para que campesinos dejen de cultivar coca, incentivó más siembra, dice la DEA (y otros expertos coinciden), en la creencia de que quien tuviera coca sería beneficiario de subsidios.
Pero hay otro punto polémico en ese sentido. La agencia estadounidense dice que el gobierno colombiano suavizó sus operaciones de erradicación en áreas controladas por las FARC durante la negociación de paz (que concluyó en noviembre de 2016) para evitar confrontaciones armadas con el grupo guerrillero.
¿Mueren 6 personas por cada kilo de cocaína, como dice “Narcos”?
Para la ONG Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés) hay otras causas destacables para el crecimiento de cultivos.
Mientras que el vicepresidente Óscar Naranjo defendió la cooperación de Colombia en la lucha contra las drogas.
Destaca la Falta, hasta este año en que comenzó un programa de sustitución, con ofertas alternativas de desarrollo; una caída en el precio del oro que llevó a que quienes se dedicaban a la minería ilegal y se volcaran a cultivo de la coca; provocando una fuerte depreciación de peso colombiano frente al dólar y la resistencia de los productores, en algunas zonas, lo que impidió se llevarán a cabo tareas de erradicación de dicho cultivo .
Adam Isacson, de WOLA, escribió en un reciente análisis que el plan del gobierno colombiano (de promover la sustitución al tiempo que se hace erradicación forzosa), aunque no es perfecto, pero que merece más apoyo de EE.UU.
“Mensaje tóxico”
Así que no extraña-dice-que él también se sorprendiera con las palabras de Trump.
“No solo es tratar en forma grosera a un aliado cercano que está intentando resolver el problema, es también un grave error”, l des”.
Según Isacson, esto puede llevar a que se debilite el interés en cooperar con EE.UU. a nivel hemisférico.

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